Osakidetza: bendita sanidad pública
No seré yo el que diga que en Osakidetza todo es color de rosas y que funciona a las mil maravillas. Todos hemos escuchado de los problemas de listas de espera, o que te tarde en recibir el médico de cabecera una semana o más y otros ejemplos. Seguro que si les preguntamos a los distintos profesionales que trabajan en la misma nos pondrían más ejemplos de las mejoras que son necesarias.
Y es que es un gran portaaviones con más de 44.500 personas que le hacen funcionar, que necesita mantenimiento en toda su maquinaria y estar en constante actualización de nuevos equipos y materiales porque la tecnología en todos los campos médicos avanza muy rápido.
Dicho esto, y como siempre se habla de lo malo, me gustaría poner en valor lo mucho bueno que es Osakidetza desde mi reciente experiencia personal. El 31 de mayo pasado acudí de madrugada a Urgencias de Basurto con una rodilla hinchada, un dolor tremendo y con fiebre. Mi primer contacto fue con una persona de seguridad que según me vio bajar del coche me pidió que no me moviera, corrió dentro de Urgencias, sacó una silla de ruedas y él mismo me metió hasta el mostrador. “Tranquila, que tengo carnet de conducir” le dijo a mi mujer. Una hora después, me buscó en la sala de espera, se me acercó y me dijo “ ya acabo el turno, que te vaya todo bien”. Ciertamente, hay personas que saben darle un plus a su trabajo: cercanía y humanidad.
Fui atendido de manera exquisita por todas las personas en Urgencias, tanto en el análisis previo, con César el médico a la cabeza, como posteriormente en Observación en la segunda planta. Me hicieron placas, ecografía de la rodilla, me sacaron sangre de cuyo análisis se destapó que, además de una bursitis inflamada tenía una bacteria que me había infectado la rodilla.
Ya ingresado en el Pabellón Allende, antibiótico y calmantes cada 4 horas durante 8 días. Nuevas pruebas: ecografía del corazón para descartar que la bacteria se estuviera moviendo por la sangre y pudiera provocar una sepsis, extracción del líquido infectado en la rodilla…
Todo rápidamente coordinado entre las áreas de infecciones y traumatología.
Posteriormente, una semana más de hospitalización domiciliaria enchufado a una máquina que envía el antibiótico a la vena. Con asistencia diaria del personal de enfermería para cambiar la bolsa de antibiótico y que todo funciona correctamente.
Y lo expongo porque toda esta asistencia de medios técnicos y humanos tiene un coste que desconozco, pero que sin duda será un dineral que por lo privado se haría muy complicado poder pagar por una gran parte de la ciudadanía.
Pero sobre todo quisiera resaltar el trato recibido por todos los profesionales que me han atendido desde que entre en Basurto: personal de seguridad, celadores, enfermería, técnicos de cuidados auxiliares de enfermería (TCAE), médicos, personal de la limpieza, hospitalización domiciliaria. O lo que es lo mismo, chalecos, uniformes de color gris, azul, rosa, blancos, azul y rayas blancas. O dicho de otra manera, y valga como representación del colectivo al que pertenecen porque no pregunté por todos los nombres: Javi el celador; Esti, técnica de cuidados auxiliares de enfermería; Eider, la enfermera; Claudia, del servicio de limpieza; Cesar, Alexis y Laura los médicos de urgencias, traumatología e infecciones, Marta e Iratxe de hospitalización domiciliaria….
Paciencia a la hora de explicar lo que te pasa y atender las llamadas al timbre. Empatía, cercanía, siempre con una sonrisa y una palabra de ánimo en cada traslado para hacer una prueba o a la hora de tomar la tensión o la temperatura, o a la hora de entregar la bandeja de la comida (sin sal, pero muy rica). Disponibilidad: “tu dúchate y luego te vuelvo a limpiar el baño”.
Todos estos ejemplos y más, todas estas actitudes en el trabajo de cada una de las muchas personas que me han atendido generan en el paciente un estado de confianza, seguridad y positividad a la hora de afrontar la enfermedad que he tenido. Son un intangible al que no se le puede poner precio (coste).
Eskerrik asko a todas estas personas que forman parte de Osakidetza por su profesionalidad y su humanidad.
Eskerrik asko Osakidetza: Bendita Sanidad Pública.