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El asistente se precipitó

El asistente se precipitó

EL arbitraje de Velasco Carballo, aunque se dejó llevar por su confianza en los asistentes, se puede calificar de aceptable. Supo interpretar lo que era jugar de o que no era jugar, es decir, las pérdidas de tiempo deliberadas para cortar el ritmo del rival.

Hay dos jugadas discutibles que terminaron en gol, pero no subieron al marcador. Una protagonizada por Markel Susaeta, cuyo gol estuvo bien anulado en la segunda acción, cuando Aduriz chuta y el rebote le va al futbolista guipuzcoano y marca. La otra corresponde al gol anulado al malaguista Javi Guerra. A mi modo de ver, el asistente de Carballo interpreta que Juanmi intenta rematar, aunque no contacta con el balón. Pero el juez de línea ya había anulado esa jugada previa al gol. Se puede interpretar que dicho juez de línea se precipitó en su decisión.

En el aspecto disciplinario, el colegiado internacional sacó de forma correcta las tarjetas en un partido en el que el estado del césped, rápido por la constante lluvia que cayó sobre Bilbao a esas horas, y el ímpetu de los futbolistas, podía haber provocado más contacto en el desarrollo del juego.

El mundialista Velasco Carballo es un árbitro con mucha experiencia y que habitualmente sabe llevar bien los partidos.