Undiano no influyó en el resultado
CUANDO no se gana en el campo, como le ocurrió ayer por la noche en Riazor al conjunto bilbaino, no se puede echar la culpa al árbitro de lo ocurrido durante los noventa minutos, y menos protestar como hicieron algunos jugadores del Athletic al final del encuentro. Parece que cuando se señala una falta con el tiempo de prolongación ya cumplido hay que dejar sacarla y eso el reglamento no lo contempla. Sobre todo en nuestra Liga, en la que hay orden de que una vez terminado el tiempo extra, los colegiados tienen que pitar el final. Únicamente si hay causas justificadas de lesiones se puede ampliar. Yo estoy en contra, ya que la pérdida deliberada de tiempo también debería ser un motivo para que los árbitros decidieran prolongar un poco más el juego, cosa que ocurre en la Premier League desde hace tiempo. Al margen de este pequeño apunte que no he querido saltar por alto, en cuando a lo que ocurrió antes de que los dos equipos enfilaran el túnel de vestuarios de Riazor con el 1-0 final en el marcador, decir que Undiano Mallenco, mal asesorado por su asistente, anuló de forma incorrecta en el minuto tres el gol que firmó Toché. El delantero del Deportivo no estaba en fuera de juego y batió de forma legal a Gorka Iraizoz. En la segunda parte, no hay penalti de Andoni Iraola sobre Cuenca. El habilidoso extremo deportivista resbaló dentro del área del Athletic.
Quiero mandar un mensaje a Iñaki Williams. El cachorro tiene que saber que protestar levantando los brazos de forma exagerada es amonestación. Lo mismo ocurre cuando las recriminaciones al árbitro son constantes. Es tarjeta amarilla y así consta en el reglamento. Anoche, el navarro Undiano Mallenco se la perdonó.