EL expansionismo ruso que asoma cada vez más tras la crisis ucraniana atemoriza sobre medida a una de las naciones más pequeñas de Europa: la República de Moldavia.
Y es que pese a tratados internacionales y promesas de Moscú, en territorio moldavo están estacionadas aún hoy en día tropas rusas y la inmensa mayoría de los habitantes de Transnistria -la provincia más oriental de la Moldavia de hoy en día- se consideran rusos y quisieran ser súbditos de la federación Rusa. Con una anexión rusa de los territorios meridionales de Ucrania, esos anhelos e incluso la extensión de la frontera rusa hasta Moldavia serían más que factibles.
El problema transnistrio se originó durante la II Guerra Mundial, cuando Hitler recompensó la ayuda militar rumana contra la Unión Soviética (URSS) adjudicándole las tierras conquistadas en la orilla izquierda del río Nistru (en ruso, Dniester) histórica y demográficamente rusas. Esto importaba poco tras la derrota del III Reich porque Moldavia pasó a formar parte del botín de guerra ruso y quedó incorporada a la URSS como República Socialista Soviética de Moldavia. En el siglo XX Moldavia fue una provincia rumana; la mayor parte de ella fue desgajada de este país tras la derrota del Eje en la II Guerra Mundial y transformada en la República de Moldavia, quedándose Rumania tan sólo con una parte pequeña. Pero el colapso de la URSS a finales del siglo pasado devolvió a Moldavia la plena soberanía? ¡ Y Transnistria porque así figuraba en la Constitución soviética! De momento esto colmó el orgullo nacional moldavo y le creó a la pequeña república (34.000 kilómetros cuadrados y 3,5 millones de habitantes) un problema amargo. Porque los transnistrios ni eran ni querían ser moldavos y en cambio Moldavia no quería renunciar a ese territorio porque allí estaba ubicada la única industria importante del país: los arsenales y talleres del Ejército ruso.
Estalló una guerra civil que acabó en empate por la intervención militar rusa protegiendo a los transnistrios. Y políticamente Moscú los sigue protegiendo, reconociéndoles el derecho a la ciudadanía rusa "? siempre, empero, dentro de un tratado con Moldavia?". Era una mala solución, como casi todas las impuestas a cañonazos, que se ha vuelto insostenible ahora a causa de la crisis económica. Esta es tan aguda en Moldavia que millón y medio de ciudadanos ha emigrado ya al tiempo que se ha incrementado aún más la pasión de la etnia rusa por salirse de la República. Porque actualmente los jubilados o los empleados que reciben sus emolumentos de Rusia cobran el doble o más que los ciudadanos moldavos con derechos equivalentes.
Y el Gobierno de Chisinau teme seriamente que si la crisis ucraniana acaba por generar una frontera directa ruso moldava, no habrá forma pacífica alguna de mantener la integridad territorial de la República Moldava, el segundo país europeo de habla y etnia rumana.