Mateu Lahoz desquicia a cualquier espectador y ahora ya a los jugadores, que se dedicaron, en algunas ocasiones, a darse golpes con la complacencia del colegiado. Además, y lo más grave, es que ha vuelto a sacar su propio reglamento en contra del oficial, que dice muy claramente que cuando un jugador se tira en el área para engañar, debe ser amonestado. Y ayer fueron cinco los jugadores que lo hicieron y no pasó nada. En ocasiones, interpretó las faltas con diferente criterio.

Se comió un penalti en el minuto 21 por agarrón claro de Kondogbia a Llorente dentro del área. En el 90 otro de Ekiza a Reyes por empujón. En resumidas cuentas, un arbitraje que por poco acaba con cinco bajas por consentir algunas cosas. Ni benefició ni perjudicó al Athletic con su arbitraje y no me gustó nada en absoluto, ya que con estas actuaciones desconcierta al público, que encima que sabe poco del reglamento, Mateu se lo pone más difícil.

Creo que Aduriz debe contener el ímpetu y sus ganas de bronca en algunos partidos. Debe pensar que ayer se salvó de ir a la caseta y que el Athletic por su veteranía y su saber estar, le necesita como el comer de aquí a final de temporada.