Los datos son obstinados y no dejan de confirmarlo constantemente. Estos días otra vez. Algo se está haciendo mal con el euskera. Y obligar jamás funcionó. Es el peor favor que se le puede hacer a una lengua. Quienes la amamos y hemos aprendido el euskera a pesar de no ser nuestra lengua materna, tenemos que manifestarlo también. Si prima el amor a la lengua antes que la estrategia política debería afrontarse cómo cambiar la estrategia para fortalecer su uso y contagio más que para sacar títulos. Siempre garantizando,obvio, atención 100% en euskera en todas las ventanas y servicios públicos. De cajón ambas.
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