Tangas y porras
Estoy realizando una humilde investigación sobre la compasión como TFM en un máster de psicología. Ciertamente, la regulación emocional tiene su aquél, cuando la rabia no se topa de frente con su destinatario. Me ahogo entre palabras, al someterme a ellas, como única vía de escape del disparate circense, con el que nuestros políticos (apego seguro) se cubren sus espaldas, utilizando la provocación, para justificar lo injustificable.
Si la provocación es la razón para el mamporreo de unos descerebrados peligrosos disfrazados de incapacidad, convendrán que las jóvenes con sus escotes y tangas también provocan a sus violadores. Entre sapiens nos comprendemos, ¿verdad? Ojo con dar la espalda a lo más básico del humanismo. Si esta llamada de atención también lo consideran una provocación, les espero en mi casa, consciente de que me merezco semejante mamporreo. Manden a sus agentes más capacitados para ello.