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“Naturalización” en La Salvaje

"Barinatxe no necesita dar un paso atrás, sino avanzar hacia una gestión equilibrada"

“Naturalización” en La SalvajeC. ZÁRATE

Quiero expresar mi profunda preocupación ante el proyecto de “naturalización” impulsado por la Demarcación de Costas, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, que contempla el derribo del edificio de servicios situado en la playa de Barinatxe, conocida como La Salvaje, entre los municipios de Sopela y Getxo.

Resulta difícil comprender cómo, en nombre de la protección del entorno, se plantea eliminar una infraestructura que, lejos de agredir el paisaje, fue diseñada hace más de veinte años precisamente para integrarse en él. Su forma y color, inspirados en las dunas, permiten que el edificio se mimetice con el acantilado y la propia playa, formando ya parte del entorno natural y social de este enclave.

Los acantilados de Sopelana protegen la playa de Barinatxe.

Dicho edificio alberga servicios esenciales: baños públicos, un puesto de socorrismo y espacios utilizados por las escuelas de surf de Sopela y Getxo como almacén. A parte de una duchas exteriores utilizadas todo el año por cientos de deportistas y usuarios de la playa . Su desaparición supondrá sustituir estos servicios permanentes por módulos temporales durante la temporada estival, una solución claramente insuficiente para una de las playas más concurridas del Gran Bilbao. Cada verano, miles de personas -especialmente jóvenes- acuden a este arenal gracias, entre otros factores, a su cercanía al metro.

Saturación e insalubridad

Hace dos décadas, cuando solo existían instalaciones provisionales, se producían situaciones de saturación e insalubridad que afectaban tanto a los usuarios como al propio entorno. Volver a ese modelo, con baños más pequeños y claramente insuficientes, supone un retroceso incomprensible.

Además, los módulos que se pretenden instalar, de carácter metálico, desmontables y de colores llamativos, difícilmente pueden considerarse más respetuosos con el paisaje que el edificio actual. Lo que se presenta como un proyecto de naturalización podría derivar en un impacto visual mayor y en una degradación de los servicios.

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Las escuelas de surf verán gravemente dificultada su actividad, poniendo en riesgo numerosos puestos de trabajo y debilitando un elemento clave de la identidad cultural y deportiva de Barinatxe.

Por todo ello, resulta preocupante la aparente pasividad de los ayuntamientos de Sopela y Getxo ante una actuación que afectará negativamente tanto a los usuarios como al entorno. Barinatxe no necesita dar un paso atrás, sino avanzar hacia una gestión equilibrada que combine la protección del medio natural con unos servicios públicos dignos y adecuados a su realidad.