Las negociaciones para evitar la guerra en Oriente Próximo exigen a Irán que renuncie a su enriquecimiento de uranio para dotarse de armas nucleares, deshacerse de su programa de misiles balísticos, abstenerse de apoyar a sus proxis de la región y por último no podrá disponer de reactores nucleares para fines pacíficos; esas son las exigencias de EE.UU. para evitar la guerra. Está claro que o flexibilizan o vamos encaminados a un conflicto regional que no va a ser un mero intercambio de misiles, sino que puede desestabilizar no solo la región sino la economía del orbe entero. Es por ello que, aunque el régimen persa sea cuando menos deplorable, algo se le tiene que consentir, ya que si cede a todo, estaría no solo expuesto a cualquier ataque israelí, sino a que cualquier vecino árabe con armas occidentales podría suponer una amenaza a su régimen, los misiles balísticos son el único motivo por el que el régimen sigue en pie, sin ellos, el descendiente del Sha o algún otro grupo rebelde se habría hecho con el control de Teherán.
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