Una de las más famosas pinturas negras de Goya es “Duelo a garrotazos” en la que vemos a dos varones peleando con saña en un campo baldío. El accidente ferroviario sucedido en Adamuz hace unos días nos ha sobrecogido; la mente se niega a dar crédito a las imágenes que vemos, parecen salidas de una película o de la IA. El horror al constatar más de 40 compatriotas fallecidos y una gran cantidad de heridos se suma a la incertidumbre de los familiares devorados por la desazón hasta saber qué había sucedido con sus seres queridos. ¿Nos imaginamos llamando insistentemente a un familiar mientras una garra nos rastrilla el estómago y que la respuesta fuera un silencio sepulcral? Los primeros días deben dedicarse en exclusiva a socorrer, consolar y por supuesto, a indagar para comenzar a averiguar cuál fue el motivo que desencadenó la tragedia. Resulta obsceno ver y oír a tertulianos sabelotodo. Respecto a los políticos, es en el Congreso de los Diputados donde deben dirimir las necesidades que acucian al pueblo y no en las redes sociales.
Sus duelos a garrotazos los sufren los de siempre: contribuyentes, ya ni tan siquiera personas. In Memoriam a las personas fallecidas en los trenes de la muerte. Verdad y justicia.