No sé lo que va a pasar después de que el cowboy Donald Trump, se pase por el forro la ley internacional, que es como decir la ley del más fuerte; chulo del barrio rico del equipo hiperliberal, que comanda ese tipo, que no me gustaría tener cerca, porque haría lo posible por que desapareciera de la faz de la tierra, usando todos los medios en mi mano, incluido una máscara en el viaje del secuestro. Este siniestro personaje, me saca de mis casillas.

Y hay muchos que le jalean y ríen las gracias y no solo críos imberbes que no tienen ni idea de qué es vivir bajo una dictadura como Francisco Franco, no sé si de Maduro, sino de señores que se tapan la calva con melenas. Ahora se mete con Venezuela, pero pronto se meterá con Cuba, México y todo lo que huela a izquierda sana. Con China no se atreve, pero dale tiempo; no se atreve, porque China es un país de sabios con mucha historia detrás y está mandada por un ingeniero comunista inteligente, no como él, un mercachifle patán, que todo lo convierte en negocio para su familia, incluidas las guerras, y mata sin piedad. Es tan chulo que quiere poner en su camisa de trofeos el premio Nobel de la Paz.