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Mirar con ojos de niño

En ocasiones, los adultos nos perdemos en la logística de los planos, en las cifras de las plantillas y en el eco de los pasillos vacíos. Es normal; nos preocupa el cómo. Pero hoy, te invito a hacer un ejercicio de valentía emocional: asómate al balcón con ojos de niño. ¿Qué ve un niño cuando ve una grúa o un edificio que crece? No ve un problema de gestión; ve posibilidad.

Para que la vida florezca, primero hay que preparar el terreno. Las obras que nos anuncia Osakidetza son como construir un terreno más grande: La estructura es una promesa: Un hospital / centro de salud que se amplía / se crea es un mensaje silencioso que dice: “Aquí habrá sitio para cuidarte mejor”.

Entenderemos que lo que hoy es cemento, mañana será alivio. Lo que hoy son andamios y dudas en cuanto a las coberturas, o si será todo puro marketing o si la próxima legislatura diera un vuelco, pronto serán manos que curan. No dejemos que el ruido del ahora nos impida celebrar que estamos diseñando el después. Permitámonos la alegría de ver cómo crece nuestra red de cuidados; eso sí contando con todos, pacientes y profesionales.