¡El metro no es una barraca de feria!
El pasado domingo 4 de marzo, entre las 22.00 y las 22.30 horas cogí el metro en la estación de Abando dirección Moyúa. A los seis o siete segundos, aproximadamente, según bajaba se paró la escalera automática y cuando cansada y enfadada comencé a bajarla estando aún estropeada, mira por dónde, volvió a ponerse en marcha.
Cuando le comenté el hecho a la señorita de la ventanilla, me indicó que no había detectado ninguna anomalía y eso es lo que verdaderamente me inquieta. ¿Qué está pasando en el metro? ¿Qué me podría haber ocurrido a mí o a cualquier otra persona si llego a perder el equilibrio a semejante altura? ¡Que tengo 68 años, por Dios!
Señores, ¡esto es el metro, con miles de personas que lo utilizamos a diario, y no una barraca de feria!