Recién terminada la Korrika de este año, toca repensar el impulso necesario que necesita nuestro idioma.

El euskera es más que un idioma, y como tal debe protegerse e impulsarse su uso. No solo cuando Korrika pasa por nuestro pueblo, sino todos los días.

Para eso toca hacer un estudio serio sobre su uso, además de su conocimiento y trabajar sobre ello, porque creo que cada vez se escucha menos euskera en la calle, y eso, más allá de iniciativas, es una realidad muy negativa.