Una crono extraña
Empieza el Tour sin esconder nada en la trastienda. Todo se ofrece en el escaparate desde el primer día y los monstruos aparecen en lo más alto. Hemos visto el primer duelo entre Vingegaard y Pogacar en un crono por equipos, que en realidad no lo era. En ese aspecto hemos asistido a una contrarreloj individual con acompañantes. Creo que una crono por equipos tiene que dar valor al bloque, al conjunto, y eso no creo que sea lo que hemos presenciado en Barcelona. Los equipos han servido de aceleradores y lanzadores de sus líderes, como si fuera un esprint en cuesta. De esta manera, los tiempos de los favoritos han sido muy parejos. Eso le viene muy bien a la organización. Desde mi punto de vista hubiese sido más atractiva una etapa de media montaña, en la que los candidatos al Tour también estarían delante y reservar otro día para la crono por equipos tradicional. Más allá de eso ha quedado demostrado que, en principio, nos espera un duelo entre Vingegaard y Pogacar, que han rendido muy bien y son los más fuertes. Eso es indudable. A partir de ahí, me ha gustado la crono de Seixas, también la de Ayuso. Esperaba más de Evenepoel, al que creo que se le ha atragantado un poco el último tramo. Tiene una pelea interesante con Lipowitz, su compañero de equipo. De momento, le ha metido tiempo. Veremos qué pasa más adelante. La jornada inaugural también nos ha dejado a algunos líderes sufrientes. Si el primer día del Tour estás sufriendo, difícilmente vas a ir para arriba porque la carrera francesa no perdona. En cuando a Visma, teniendo en cuenta que no contaban con Van Aert, una baja muy significativa, ha hecho un trabajo sobresaliente. Solo así podía batir al Ineos y Ganna. El campeón de Italia de crono ha padecido en la última subida porque no es su terreno y creo que la victoria se les ha ido por eso. Vingegaard, a pesar de haber corrido el Giro, que ganó, ha llegado muy bien. Es el primer líder del Tour, donde los monstruos de siempre ya están arriba.