TVE en su ánimo de quedarse con todo lo que tuvo éxito en las privadas ha puesto en marcha su particular versión de Homo Zapping, que usted sabrá que fue uno de los exitazos de Antena 3 gracias a sus divertidas parodias de personajes televisivos que lanzaron a la fama a Paco León, Silvia Abril o Yolanda Ramos de la mano de José Corbacho.

Así que el multianunciado estreno de Crossobar -además con Arturo Valls y Lalachus como invitados y con la misma productora, El Terrat, como responsable- solo aumentaba la expectación y las ganas de volver a disfrutar de un programa con el ADN de Homo Zapping.

Pero pese a la buena audiencia, ha sido una decepción. Muy buenos actores para unos guiones flojetes que parecían escritos con un lápiz al que no han querido sacar punta para que el trazo quede suavecito. Más que parodias parecían simples imitaciones sin ánimo de molestar, cuando la virtud de Homo Zapping ha sido siempre la capacidad de actores y guionistas para caricaturizar a los famosos de la tele.

Esta vez no ha sido así, con más ganas de imitar que de parodiar, el 70º aniversario de TVE ha servido de excusa para traer de vuelta imitaciones olvidadas en el tiempo a Jesús Hermida, Rodríguez de la Fuente o Curro Jiménez (todos fallecidos, no se quejarán) mezcladas con otras de series actuales de plataformas y hasta culebrones. Un cóctel indigesto con sabor a oportunidad perdida como quien pide una marca conocida porque sabe que le va a gustar y le dan garrafón. Indigesto.

'Homo Zapping', en una imagen de archivo. EP

Y además todo muy desvirtuado con esa idea de sacar los personajes de sus universos y reunirlos a dialogar en tierra de nadie (el bar que da nombre al programa). Tan extraño era todo que hasta tuvieron que rotular a los imitados a cada rato para que supiéramos quién carajo era cada uno, como si estuviéramos viendo un Telepasión de cuando TVE se quedó sin estrellas y nadie (re)conocía a los que cantaban. 

Lo de haber tropezado en esta piedra es más incomprensible cuando en Homo Zapping ya tuvieron un sainete, con José Corbacho y Esther Arroyo sentados frente a la tele, con el ánimo de que aquello fuera el hilo conductor del programa y no funcionó, así que optaron por servir directamente los sketches con el cameo recurrente de un invitado en cada programa. Y arrasó.

Este Crossobar ha sido una buena idea mal ejecutada, y no por culpa de los actores. El Homo Zapping original era caricatura, genialidad y diversión, hasta creaba un lenguaje propio en sus ganas de llevar la parodia a lo más elevado del humor sin renunciar a la improvisación. Salvo parodias muy, muy concretas (como la de Broncano en La Revuelta o Marc Giró en el ascensor), el resto quedó entre flojito, lioso y aburrido. Qué rabia porque daba para mucho más.