No se le amansa el entorno a Pedro Sánchez tampoco ahora que encara una reestructuración de plantilla en la Ejecutiva del PSOE. Coloquialmente, le ha mirado un tuerto. La suma de malas noticias en la última semana tiene al inesperado agente multinacional Aldama, Víctor de Aldama, que se defiende con un ventilador que busca hacer del caso Koldo un huracán; al fiscal general que la Guardia Civil ve como filtrador plenipotenciario de las vergüenzas fiscales –que lo siguen siendo– del novio de Ayuso, y el giro notarial del líder socialista madrileño, Juan Lobato, al caso. El tuerto de Sánchez tiene la mirada fija.
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