Lo sabíamos, lo sabemos, y la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) pone los datos: más de la mitad de los aperitivos de supermercado -de bolsa, vaya: papatas fritas lisas, onduladas o paja, chips y nachos- dejan mucho que desear desde el punto de vista nutricional por su elevado nivel en grasas y sal y por su excesivo aporte calórico. Eso no evita, sino más bien al contrario, que estos productos sean sabrosos. En los recreos del instituto de mi barrio los chavales y chavalas asaltan literalmente el súper y salen del mismo con estos snacks y otros dulces industriales probablemente aún peores. ¿Qué tal el tradicional bocata y la fruta?