Alex García, trasladado hace dos meses por una pancreatitis, ha recibido el alta. Evacuado de manera urgente desde Tailandia –ministerio mediante gracias a la ejemplar movilización de su mujer–este joven vizcaino puede decir, él sí, que ha vuelto a nacer. De no haber podido ser trasladado al hospital de Cruces, la historia de Alex hubiera sido otra, la más trágica de las noticias. Es la diferencia entre nuestro primer mundo con el resto, el tener la opción de que haya luz –aunque sea mínima– al final del túnel. Alex está ya en su casa junto a sus hijos. Un final feliz de un viaje que no podrá olvidar jamás.
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