CREO que por mucho que leamos, escribamos, veamos o escuchemos no alcanzamos a imaginar la agonía de una décima parte de lo que está sucediendo en la Franja de Gaza o Israel. Titulares como Israel deja sin abastecimiento de luz y agua a 2,3 millones de palestinos o Hamás asesina a 260 jóvenes en una fiesta en pleno de desierto no son suficientes como para comprender lo que está sucediendo en Oriente Medio, la tragedia humana y humanitaria de consecuencias todavía impredecibles en todos los planos menos uno: el del dolor que ya se siente en el reguero de víctimas que habrá de uno y otro lado.
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