OPINIÓN

Centenario de la Batalla de San Marcial

09.02.2020 | 00:44

COMO no había fuego en los alardes de Irun y Hondarribia, lo apagaremos con la gasolina que supone la creación de la Fundación V Centenario de la Batalla de San Marcial y la invitación al Regimiento de Infantería Nº 67 Tercio Viejo de Sicilia, acuartelado en Loiola, a participar en los diferentes actos del centenario.

La creación de la Fundación ha permitido recordar y poner de manifiesto la intervención de los tercios castellanos en los combates que tenían por finalidad ultimar la conquista del Reyno de Navarra para su unión forzada al reino de Castilla y la falacia histórica de que los enemigos eran los franceses. Las batallas conmemoradas en Irun y Hondarribia fueron participadas por el Duque de Alba en su lucha contra el Reyno de Navarra, de ahí la razón de la invitación al Regimiento de Infantería.

Los organizadores e historiadores participantes en la organización del evento son conscientes de que se trata de celebrar la conmemoración del 500º aniversario de la conquista de Navarra por el Reino de Castilla.

Actualmente no se pueden juzgar los acontecimientos del año 1500 con la mentalidad de la época, de forma acrítica, como si el tiempo no hubiera pasado, sino por el contrario, analizando las consecuencias de los hechos ocurridos.

La historia medieval del reino de Pamplona, posteriormente Reyno de Navarra, se fundamenta, como era habitual en la época, en tratados y relaciones matrimoniales y de vasallaje entre los señores feudales. Navarra se encontraba atenazada entre los reinos de Aragón y Castilla, ambos pretendiendo hacerse con el pequeño reino. La conquista de Navarra fue un proceso muy largo iniciado en el siglo XII (año 1134) que culmina con su unión forzada al reino de Castilla en el siglo XVI (año 1524). Todavía no se ha olvidado el lema de los Infanzones de Navarra: Pro libertate patria, gens libera state.

En aquellos años era lógica la alianza con Francia de la monarquía navarra, emparentada con la francesa y teniendo al reino dividido en facciones, y la formación de un ejército franco-navarro para hacer frente al embate castellano, reforzado por los tercios del duque de Alba. Esta situación permitió mantener durante siglos la falacia histórica de que las últimas batallas eran contra los franceses, obviando que eran contra los navarros que luchaban por mantener su reino. Las ciudades de Irun y Hondarribia todavía celebran la lucha contra los franceses, olvidando que eran la Navarra Marítima.

Los Reyes Católicos organizaron el ejército profesional y estructurado, independiente de la nobleza, que estaría formado por los Tercios Reales dependientes de la Corona, de importante actuación en la reunificación de España, entre otros contra Navarra, y en Europa posteriormente. Dignos antecedentes de la Legión de Millán. Ocurrida la victoria del ejército imperial en Villalar, es a partir de entonces que el desarrollo de España se separa del de Europa. A partir de ahora tiene sentido la frase de que Europa termina en los Pirineos. Las ciudades europeas, en su desarrollo, permitieron el nacimiento de la burguesía que impulsó el comercio, la investigación y las artes. Crearon las bases del mundo moderno que permitiera la libertad de pensamiento y que, en última instancia, modelaba el carácter de la sociedad y de las gentes. Ese fue el camino que emprendió Europa mientras las ciudades españolas se quedaban bajo la tutela medieval del imperio y de la inquisición. Luego, con los siglos, se podría decir ,con orgullo para algunos, que Spain is different.

En Europa va a ocurrir la potenciación de los burgos, las ciudades, mientras que en España, la potencialidad que suponían las comunidades va a desaparecer. En España va a perdurar la hidalguía, el señorío, la picaresca, y va a considerarse notorio el no trabajar, el vivir de rentas. El mundo de la nobleza ha ganado frente al mundo de los hombres del común, del tercer estado, donde se desarrollan los oficios y el comercio. Además, el descubrimiento de América produjo importantes riquezas, y curiosamente, en vez de ser invertidas en España, iban destinadas a la compra de productos elaborados en Europa. Esta situación mantenida durante siglos forma carácter y el "que investiguen ellos" toma cuerpo. También, además de la opresión de la nobleza, fue importante la colaboración de la santa madre iglesia en el mantenimiento del atraso social y cultural del pueblo. La Santa Inquisición fue un elemento de control y sometimiento de la población muy importante.

Las consecuencias históricas de los eventos militares para Euskal Herria y para la sociedad civil no aconsejan grandes celebraciones. Además, conocida la situación de inestabilidad social que viven los alardes de Irun y Hondarribia en la celebración de sus fiestas patronales, esta iniciativa de conmemoración, lejos de suponer una aportación de serenidad, puede suponer lo contrario.

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