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Paridad vs. paridas

TENEMOS a cientos de mujeres todos los años cayendo como moscas a manos de sus parejas y se preocupan por poner falditas a los muñecos de los semáforos. Tenemos a miles cuidando en exclusiva de sus mayores dependientes que ya ni siquiera les recuerdan y luego nos hablan de discriminación. Tenemos un diccionario plagado de zorro versus zorra, fulano versus fulana, o golfo versus golfa, y a algunos políticos lo que se les ocurre es eliminar del frontispicio del Congreso eso de “los diputados”. Por cierto ¿también propondrán que el Senado se llame Senada? Tenemos miles de chicas matándose de hambre y vomitando por las esquinas porque la sociedad les exige estar delgadas y perfectas y, sin embargo, cargan contra los tintes sexistas del cartel de una carrera ciclista. Mucha igualdad, mucho lenguaje correcto y se encargan de pifiarla en los gestos más cotidianos. Así que no sean cantamañanas ¿o será cantamañanos? Primero, que los machitos de la RAE le den la vuelta al diccionario como un calcetín, que los consejos de administración se apeen de tanto macho alfa, que las direcciones de las empresas sean consecuentes... y quizá luego podamos hablar de cortar la melena a los leones del Congreso. Señores, señoras, menos tonterías. Utilizar un género neutro no invisibiliza a la mujer. Pocos ven lo que somos pero todos ven lo que aparentamos. Paridad no es igual que paridas.

conchalago@deia.com