Derechos humanos
LA política de dispersión de los presos de ETA siempre ha estado mal pero es aún más grave que se siga manteniendo cuatro años después de que ETA abandonara la violencia. Porque una cosa es que los presos tengan que cumplir su pena y otra que se les condene doblemente y además se castigue a sus familiares. Es verdad que todos ellos podrían hacer mucho más, pero nosotros no deberíamos escudarnos en esa omisión para no denunciar lo que está mal. La convivencia exige la complicidad de todos y un compromiso firme en la defensa de todos los derechos.