Felicitaciones al lehendakari
... porque las fechas lo exigen y por si en Reyes acierta a regalarse el último libro de Julio Anguita Combates de este tiempo, pues lo ha parido como hijo de la angustia con la que ve uno la actualidad.
Pone énfasis en la angustia particular que nos va a tocar sufrir en este país. Su afán al publicarlo es mediar en el debate europeo, con el aval de que lo que hoy se da no es más que la puesta al día en hechos reales, de lo que opinaban desde IU hace décadas y lo que tuvieron que escuchar por parte de quienes han hecho de la política un arte de la no reflexión, del slogan fácil, de los intereses inmediatos y coyunturales... refiriéndose a las dos fuerzas políticas mayoritarias y del nacionalismo burgués.
Sentencia de que si para salir de la crisis tenemos que pagar la deuda, estamos condenados a vivir una depresión económica a perpetuidad. La única manera de salir de ella... un buen libro de recetas políticas, económicas, ecológicas, éticas... y hasta lúdicas.
Señor López, se lo enviaría a trueque de que para el discurso de fin de año nos diga las razones de la necesidad objetiva y costo que supone a los vascos el haber creado e incluido en su -nuestra- plantilla de altos cargos a diez políticos del PSE-PSOE que en las últimas elecciones no fueron elegidos y quedaron desempleados. El haber ocupado como mínimo ocho puestos, por parejas de hecho de políticos en activo, sin perfil acreditado para ocupar cargos técnicos en empresas nuestras como EuskoTren, Mendinet, Euskalmet, hospital de Cruces, etc. Puedo citar nombres, destino y lo que nos cuesta esos 18 cargos recién estrenados.
Ante los nuevos retos que se presentan, la mayoría vamos perdiendo coberturas. Por el contrario, para abrigar a esa minoría sectaria, no duda en tirar (no estirar) del manto público sabiendo que ese arrastre provoca que otros se destapen y pasen a sufrir los rigores de la intemperie social.
Actitudes que muestran insolvencia moral y desafecto hacia un sector social cada vez más precarizado y que más que nunca exige crear y/o potenciar una figura institucional-popular para casos de abuso y prevaricación como este y que esté por encima del control e influencia de la clase política.
Con la que tenemos encima y no habiendo alcanzado más que ocho míseras alcaldías en la CAPV, debería reflexionar sobre la legitimidad para seguir en un cargo que lo mínimo que se exige es honradez como funcionario público. Lejos de demostrarlo, aún se dirigirá en su mensaje de fin de año como: lehendakari de todos los vascos y vascas... que no nos representan.
Como bien dice Anguita: asentados en... el arte de la no reflexión y de los intereses inmediatos.