El espejo de Escocia
La histórica victoria de los nacionalistas escoceses es fruto no solo de su compromiso de convocar un referéndum sobre la independencia, sino también de una buena gestión económica y de una demanda de mayor autogobierno
EL Partido Nacionalista Escocés (SNP), liderado por Alex Salmond, fue el indiscutible vencedor de las elecciones autonómicas celebradas el viernes. La mayoría absoluta cosechada por los nacionalistas escoceses configura una victoria histórica, tal y como la calificó el propio Salmond. Este triunfo supone un gran espaldarazo al SNP, que ha gobernado en la pasada legislatura aunque en minoría, y responde a varios factores. Se ha destacado, no sin cierta lógica, que esta mayoría absoluta en la que los nacionalistas tendrán 69 escaños -con una espectacular subida de 23 diputados- sobre los 129 con que cuenta el Parlamento son un aval para la próxima convocatoria de un referéndum sobre la independencia de Escocia. Una consulta que estaba explícitamente recogida en el programa del SNP y que, de hecho, la formación nacionalista quiso convocar en la anterior legislatura, pero la tenaz oposición de sus adversarios se lo impidió. Ahora ya no tiene ese problema, toda vez que su mayoría absoluta le permite hacerlo. No cabe duda de que un referéndum por la independencia de un territorio en el seno de uno de los Estados miembros de la Unión Europea en pleno siglo XXI tiene una importancia extraordinaria y se convertirá en un espejo en el que se mirarán otras naciones sin Estado, entre ellas Euskadi. Una opción plenamente democrática y que puede llevarse a cabo con normalidad, sin dramatismos, sin apelaciones al uso de la fuerza para impedirlo. El propio primer ministro británico, el conservador David Cameron, aseguró que "si quieren convocar un referéndum, haré campaña para mantener junto al Reino Unido con todas las fuerzas que tenga". Una actitud, también, plenamente democrática y que contrasta con la que mantienen más cerca de nosotros algunas fuerzas políticas ideológicamente homologables a la que lidera Cameron. Más allá de esta cuestión del referéndum sobre la independencia -que habrá que ver cómo se va configurando y sobre todo cómo se termina materializando-, el triunfo del SPD es también una trabajada victoria de la gestión eficaz que los nacionalistas escoceses han desarrollado en el gobierno autónomo. En tiempos de crisis, también en el Reino Unido se ha demostrado que el autogobierno, que la mayor capacidad de gestionar los asuntos propios -siempre que se haga de forma eficiente-, redunda en un claro beneficio para la ciudadanía y en un mayor nivel de bienestar. Es otra de las lecturas que, desde Euskadi, pueden extraerse de los resultados de las elecciones en Escocia. Pero hay otra: el nacionalismo no solo ha sabido gobernar y gestionar de forma competente, sino que no ha dudado en reivindicar enérgicamente mayores cotas de autogobierno y más y mejores instrumentos para gestionarlo, enfrentándose para ello al Gobierno de Londres.