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Primero de Mayo, acción frente al paro

Con un desempleo desbocado, el Gobierno López sigue desaparecido en materia económica pese a que tiene encima de la mesa un decálogo con medidas concretas propuesto por el PNV, aunque los sindicatos también deben sumarse

LOS sindicatos, acompañados de miles de trabajadores, celebraron ayer las tradicionales manifestaciones con motivo del Primero de Mayo, una edición la de este año marcada sin duda alguna por el efecto más dramático de la crisis económica: el paro. Resulta, en este sentido, tan sorprendente como enervante el afán de los gobernantes por tirarse a la piscina con los guarismos del desempleo al propalar a cada golpe de estadística que el paro ha tocado techo cuando ese techo se desmorona al mes siguiente. Esa pueril estrategia volvió a quedar en evidencia con la última EPA (Encuesta de Población Activa) al contabilizar 4,91 millones de personas paradas en el Estado, es decir, una de cada cinco. El asunto se vuelve aún más tremendo si se tiene en cuenta que 1,38 millones de hogares tienen a todos sus integrantes sin empleo, lo que supone 58.000 más que al cierre de 2010. En Euskadi, los datos no son más halagüeños, tanto en la comunidad autónoma vasca como en Nafarroa, por mucho que los gobiernos respectivos pretendan minimizar los datos y, lo que es aún peor, se escondan como ha vuelto a hacer un desaparecido Patxi López incapaz no solo de frenar el desempleo sino de dar la cara. Lo de activar alguna medida eficaz sería ya de nota. Y eso que tiene propuestas concretas encima de la mesa, aunque no sean ni de su gobierno ni de su partido. El PNV envió hace dos semanas a instituciones y agentes sociales un decálogo de medidas urgentes para la creación de empleo en Euskadi y frenar así el paro. Iniciativas concretas, reales, contrastadas, de aplicación urgente, necesarias en un momento como este. Pero el Gobierno López ni siquiera ha tenido en cuenta este ejercicio de responsabilidad por parte de la formación jeltzale ante una situación que no puede esperar. Y lo más grave, con ser lo anterior lacerante, es que, en tanto no se recupere visiblemente la actividad económica, no se creará empleo. En este contexto, los sindicatos volvieron a salir ayer a la calle a celebrar el Primero de Mayo. ELA, con la compañía de LAB y otras centrales abertzales, exigió un marco propio de negociación, necesario dado el fracasado modelo sindical subsidiado que proponen UGT y CC.OO. en el Estado y que sería nefasto para Euskadi. Con todo, el sindicato de Adolfo Txiki debe abordar -y tiene una magnífica ocasión de hacerlo ahora que se cumple su centenario- una profunda reflexión tanto sobre el modelo sindical a seguir en la sociedad vasca del siglo XXI como sobre su propio papel, que ha pasado de ejercer el rol de contrapoder en tiempos de bonanza económica a situarse como sindicato de resistencia ante la crisis. El momento actual y la defensa real de los derechos de los trabajadores -de todos- exige un plus de responsabilidad a todos los agentes sociales y un replanteamiento realista del papel que pueden y deben jugar los sindicatos.