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Patxi López se retrata

El amplio espacio-tiempo que el máximo responsable del Gobierno vasco dedica a descalificar a sus predecesores solo puede entenderse como un vano intento de ocultar el vacío de su gestión en las principales preocupaciones de la sociedad

AL discurso de Patxi López, dos años después de su llegada a Ajuria Enea, sí se le puede atribuir una cualidad: la de ser un retrato inmejorable del grado de eficacia de su gobierno. El amplio espacio-tiempo que quien tiene la responsabilidad de liderar al Ejecutivo vasco dedica aún hoy en sus intervenciones al atropellado, reiterado e incomprensible -además de inútil- intento de desprestigiar al gobierno que precedió al suyo solo puede entenderse por el vacío de la gestión de los principales problemas que afectan a la sociedad. El nivel de descalificación, el marcado fondo ideológico e incluso las formas empleadas todavía dos años después sólo pueden explicarse en la incapacidad de ofrecer a esa sociedad una práctica alternativa válida al desempeño de sus predecesores. Patxi López esgrime el pasado porque no puede esgrimir el presente, especialmente en los ámbitos concretos que más preocupan a la ciudadanía. En sus dos años en el Gobierno, el paro ha aumentado un 81,8% en la Comunidad Autónoma Vasca, pasando de 83.319 desempleados en abril de 2008 a 151.551 hoy. Y su único plan frente a ese aumento, que anunció comprometiendo la creación de diez mil nuevos empleos estables, solo aportó la mitad, temporales y por no más de seis meses. Patxi López replantea un debate frentista y excluyente, del que curiosamente en su día acusó al nacionalismo vasco, porque no puede plantear datos, logros. En sus dos años en el Gobierno, el endeudamiento público en la CAV ha aumentado más de un 600%, pasando de los 642 millones de abril de 2009 a los 4.916 de finales de 2010, con una previsión de nueva deuda de 1.187 millones en 2011. Pero la inversión en los ámbitos que más interesan a la ciudadanía ha descendido: un 2% en Sanidad y un 5% en Educación. Patxi López se esconde tras la dialéctica porque no puede mostrarse a sí mismo como administrador del autogobierno que reiteradamente exige la sociedad vasca: en dos años de su Ejecutivo, los únicos avances se deben a un acuerdo logrado en Madrid precisamente por aquellos a los que descalifica, en el que él no ha participado y que, tras la experiencia con las políticas activas de empleo y Lanbide, tampoco acierta a gestionar. Patxi López utiliza un discurso demagógico porque no puede centrarlo en la actividad gubernamental: de las 24 leyes comprometidas para 2010, aplazó 21 que todavía no ha remitido al Parlamento Vasco. A Patxi López, en definitiva, cabe aplicarle esa parte final de su propio discurso, que asimismo le retrata, en la que disculpa su incompetencia echando también la culpa a otro: "La economía es una cosa compleja que los economistas nunca han sabido explicarnos bien". A López tampoco le ha explicado nunca nadie la complejidad -ni la responsabilidad- de presidir el Gobierno vasco.