La dimisión como consecuencia
La admisión por Urchueguía ante la Comisión de Exteriores del Parlamento de su imprudencia y de los errores cometidos no exime de la asunción de responsabilidades, también por quienes al defenderla atacaron nuestra labor informativa
SI la comparecencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores y de Acción Exterior del Parlamento Vasco de la exalcaldesa de Lasarte-Oria y delegada del Gobierno López en Chile y Perú, Ana Urchueguía, tenía como objetivo aclarar hasta el extremo de lo posible las posibles responsabilidades políticas y también la conformidad con los preceptos de la ética del fondo y la forma de las adquisiciones de bienes por parte de Urchueguía en la localidad nicaragüense de Somoto, beneficiada por los proyectos de cooperación al desarrollo de Lasarte, y al mismo tiempo confirmar la veracidad y la ética periodística de las informaciones que DEIA y el Grupo Noticias han ido aportando a la sociedad vasca al respecto, se puede afirmar que la comisión pudo concluir tres de sus cuatro fines. Quienes han seguido con detenimiento lo publicado, poca duda podían tener de la minuciosa gestación, análisis y desarrollo de la labor informativa llevada a cabo por nuestro periodistas, profesionalmente impecable, socialmente responsable y éticamente irreprochable. Y la comparecencia ayer ante la Comisión de Exteriores solo sirvió para ratificarlo incluso a través de las palabras de la propia Ana Urchueguía, quien no pudo sino ratificar lo publicado y reconocer, por primera vez, su falta de prudencia y su enorme error. Es decir, en la parte que corresponde a nuestro trabajo, la cita de ayer corroboró -no podía ser de otro modo- su veracidad, así como el respecto más escrupuloso a la ética que debe guiar y guía nuestro trabajo periodístico. En lo tocante a la cuestión en sí, es decir, a las actuaciones de Ana Urchueguía, no se puede sin embargo decir lo mismo. No se trataba ayer de determinar si las irregularidades son imputables como delito, extremo que se dilucidará en otras instancias aun a pesar de que la Fiscalía de Gipuzkoa sobreseyera la denuncia presentada por un concejal de Lasarte, sino de vislumbrar si la actuación de Urchueguía es denunciable desde el punto de vista de la ética y, por tanto, si de ella se debe derivar una exigencia de responsabilidades. Tras admitir la propia interesada, aunque dentro de una intervención en tono desabrido, que se había equivocado, únicamente queda, por tanto y sin perjuicio de otras responsabilidades del caso que se puedan extraer de posteriores informaciones, la asunción de las consecuencias políticas de sus irresponsables actos pero también de su reacción a las informaciones. Y en ambos aspectos, además, esa asunción de consecuencias incumbe, además de a la exalcaldesa de Lasarte, al lehendakari Patxi López, quien la nombró para un cargo de representación exterior pese a conocer las dudas sobre las actuaciones de Urchueguía y la defendió después en sede parlamentaria llegando a cuestionar nuestra labor. López haría bien en acompañar también en esto a Urchueguía y reconocer su imprudencia y su error.