El ministro del Interior de Francia, Laurent Nuñez, anunció este domingo el hallazgo de un segundo obús enterrado -probablemente de la Segunda Guerra Mundial-, en las inmediaciones de la 'rave' Le teknival, celebrada desde el jueves cerca de Bourges en un espacio de tiro militar.

"Se ha encontrado uno (el sábado) y, les anuncio, hay un segundo en proceso de gestión (...) Puede haber proyectiles que tengan ya algún tiempo. Puede haber metralla", precisó Nuñez, quien dio unas declaraciones a la prensa desde las inmediaciones del festival clandestino, al que han acudido al menos 17.000 personas, muchas de ellas de fuera de Francia.

El sábado por la tarde tuvo que intervenir un equipo especializado de desminado, tras el hallazgo de un obús que no llegó a explotar, evitando así daños personales.

Balance de atendidos

Nuñez informó del balance sanitario y de seguridad del acontecimiento: 5 personas muy graves y 28 en urgencia relativa, buena parte de ellas por el consumo de drogas.

Doce de ellas tuvieron que ser trasladadas a un hospital. Se han arrestado además a siete personas -de las que cinco se han quedado bajo custodia policial- acusadas de saltarse controles policiales y de agresiones contra la autoridad.

El ministro dijo además que se sancionará a los que abandonen la fiesta por dos motivos: el "ingreso en un terreno militar estando prohibido y por desafiar un decreto de prohibición de una concentración musical". Las autoridades llevan días en alerta por la 'rave', donde se han desplazado hasta 600 gendarmes.

Conflicto legislativo y protestas

La celebración de Le teknival se produce en pleno proceso legislativo en Francia para aprobar un endurecimiento de la ley para evitar este tipo de reuniones clandestinas.

La norma, que ya salió adelante en abril en la Asamblea Nacional francesa y que debe aún de pasar por el Senado, contempla hasta seis meses de cárcel y 30.000 euros de multa para las personas implicadas directa o indirectamente en la organización. Precisamente los organizadores de Le teknival asumieron haber celebrado la fiesta clandestina en un terreno militar como manera de protestar contra ese proyecto de ley que estiman represivo.

Los participantes a este tipo de fiestas 'rave', que se realizan normalmente en zonas naturales abandonadas o áreas urbanas remotas, vienen de numerosos países de Europa con la idea de pasar varios días bailando al ritmo de la música electrónica en medio del alcohol y la droga.