Sarkozy niega la financiación libia en el primer día del juicio de apelación
El expresidente francés rechaza cualquier pacto de corrupción y carga contra el principal testigo del caso
Visiblemente irritado, con semblante serio frente a la gravedad de la condena que afronta, el expresidente francés Nicolas Sarkozyha tratado este martes de aportar argumentos contra las pruebas que le valieron en primera instancia una condena a cinco años de cárcel por la financiación con dinero libio de la campaña que le llevó al Elíseo en 2007.
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Más de ocho horas ha durado el primero de los tres días programados para el interrogatorio ante el Tribunal de Apelación de París de Sarkozy, que por vez primera desde el inicio del juicio el pasado 16 de marzo ha estado acompañado de su esposa, la cantante y modelo Carla Bruni.
Sarkozy, dos condenas firmes, tres frentes judiciales abiertos
"¿Se puede llegar a un pacto de corrupción en media hora?", decía el expresidente en referencia al tiempo que duró su reunión en octubre de 2005 con el líder libio Muamar Gadafi durante una visita a Trípoli que efectuó como ministro del Interior.
Para entonces, sus ambiciones de sustituir a Jacques Chirac en la presidencia no eran ya un secreto y la sentencia de septiembre de 2025 estableció que fue en ese viaje cuando se fraguó la financiación ilícita a cambio de blanquear a Gadafi a nivel internacional y de interceder en favor de su yerno, Abdallah Senoussi, condenado en Francia a cadena perpetua por el atentado contra un avión de la aerolínea UTA que en 1989 costó la vida a 170 personas, 54 de ellos franceses.
El interrogatorio se centró en ese viaje y Sarkozy rechazó las pruebas en su contra, muchas de ellas sustentadas en el testimonio de Ziad Takieddine, intermediario de armas de origen libanés fallecido hace un año.
"Ha mentido desde el principio hasta el final", afirma Sarkozy, que niega todo contacto con Senoussi, incluida una conversación telefónica que reveló Takieddine. "¿Me toman por imbécil? ¿Tengo que desmentir eso? ¿Puede alguien pensar que un ministro francés iba a mantener una conversación con una persona tan duramente condenada?", ha dicho enfadado.
Sarkozy asegura que efectuó aquel viaje a petición de Libia, con quien Francia trataba de reforzar la cooperación en la lucha contra la inmigración ilegal y que fue una vez en Trípoli cuando Gadafi, que perseguía blanquear su imagen internacional, le pidió mantener un encuentro bilateral.
Únicos testigos del mismo, los intérpretes, en el caso del suyo, una funcionaria cercana a Chirac, que entonces era su declarado enemigo político y que, a su juicio, hubiera denunciado todo pacto suyo con el dictador libio.
"Cometieron un error"
Ha sido menos contundente en lo referente al viaje previo que efectuaron dos de sus colaboradores, Claude Guéant y Brice Hortefeux, respectivamente director de gabinete y ministro adjunto, que según la sentencia de primera instancia dejó listo el pacto de corrupción durante un encuentro con Senoussi, que ambos reconocieron.
"Cometieron un error (...) Se superó una línea roja (...) Son culpables de imprudencia", ha asegurado el expresidente, que de nuevo culpa al fallecido Takieddine de haberlo urdido a expensas de los libios y queha reiterado que no le dijeron que se habían reunido con el yerno de Gadafi.
"¿Es creíble que no le dijeran nada?", le ha preguntado el presidente del tribunal. "Si me lo hubieran dicho les abría sancionado o me habría visto expuesto políticamente", ha respondido Sarkozy en la parte más vulnerable de su interrogatorio.
Ni un "céntimo de dinero libio"
El que fuera inquilino del Elíseo ha comenzado su declaración pidiendo clemencia a las familias de las víctimas del atentado contra el avión de UTA, muchas de ellas constituídas como acusación particular en el juicio y a las que prometió responder "con la verdad", a su "sufrimiento inexplicable".
"No hay un céntimo de dinero libio en mi campaña, no actué en favor de Senoussi. Gadafi no tenía ninguna influencia sobre mi, ni en el plano político ni en el personal", ha dicho Sarkozy, que promete pelear "con todas las fuerzas" para demostrar su inocencia en este caso, que le llevó a ingresar en prisión el 21 de octubre de 2025, un hecho inédito para un inquilino del Elíseo.
Liberado tres semanas más tarde bajo control judicial por su elevada edad (entonces, 70 años), pelea ahora por borrar la más dura de las tres condenas que ha recibido desde que en 2012 salió del Elíseo, mientras las otras dos ya han sido confirmadas por el Supremo.
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