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La diáspora venezolana, entre el miedo y la esperanza tras el ataque de Washington

El pueblo de Caracas muestra “sentimientos contradictorios” ante una intervención que “puede ser algo bueno, pero no sabemos a costa de qué”

La diáspora venezolana, entre el miedo y la esperanza tras el ataque de WashingtonAgencias

Son las ocho de la mañana. Laura normalmente no madruga pero la sinfonía de notificaciones de mensajes en su teléfono móvil le obligan a despertarse antes de lo que está acostumbrada.

Ella es venezolana de nacimiento pero vive aquí desde hace trece años. “¿Qué tal están tus padres?”, dice el primero de los whatsapps que consigue leer. “Pues bien, supongo, igual que ayer”, piensa, porque nada más despertarse no sospechaba que en ese momento nada era igual que ayer. Todavía no había abierto bien los ojos y en su país natal ya habían caído varias bombas de manos estadounidenses.

Consigue contactar con sus familiares y todos ellos se encuentran bien, dice, con la “tensa calma” con la que ya conviven desde hace varios meses y que se intensifica por encontrarse “refugiados en casa”.

“Los sentimientos son contradictorios”, asegura Laura. “Si esto logra generar algún tipo de cambio hacia un camino democrático y que el país pueda volver a tener un gobierno y un sistema funcional, pues obviamente es positivo, pero que sea a través de una guerra, de ataques de este tipo y de una intervención de EE.UU., que en la historia no han terminado bien, no nos da garantías de nada”, cuenta pausada, mientras dice que la vista la tiene puesta ahora en que el ataque “no genere muertes de personas inocentes y daños civiles, que ya suficiente tiene el país en estos casi 30 años de dictadura”.

Si esto logra generar algún tipo de cambio hacia un camino democrático, obviamente es positivo, pero que sea a través de una guerra, de ataques y de una intervención de EE.UU., que en la historia no han terminado bien, no nos da garantías de nada

Así, ni la tristeza ni tampoco la alegría eran totales para ella, como sí parecían serlo en algunas celebraciones que se realizaron a lo largo del día. “Puede ser algo bueno, pero no sabemos a costa de qué”, insistía con prudencia. 

“Para los venezolanos esto representa algo de esperanza en que pueda venir una pronta transición para Venezuela”, contaba Pedro Gil, de la Plataforma Venezolanos Bilbao, quien aseguraba que “a pesar de que en algunos sitios se fue la luz y había poca comunicación” pudieron entablar conversación con sus seres queridos.

Temor a las acciones del régimen

El portavoz de la plataforma cuenta que un gran miedo que embarga a los ciudadanos que se encuentran en Venezuela es precisamente el “temor hacia las acciones y la represión que pueda ejecutar lo que queda de la dictadura contra la población civil”.

“En lo que termina de amanecer en Caracas ya hemos visto a personas del propio régimen armadas en las calles, intimidando a la población o sitiando algunos lugares en Caracas”, relataba Gil y añadía que otro de los miedos sumados a la situación es el de que el ejército estadounidense pueda “hacer algo contra” los “amigos, familiares y conocidos” venezolanos que se encuentran en las cárceles “en un acto desesperado por presionar más o por querer tomar venganza”.

Celebraciones

Sin embargo, ese miedo no aparecía reflejado en ninguna de las celebraciones que se realizaron a lo largo de la jornada en diferentes puntos del globo. Los gritos de “Venzuela libre”, “libertad, libertad” o “Maduro, te llegó tu hora” inundaron las ciudades en las que se encuentran repartidos los venezolanos. 

“Va a enfrentar la justicia que (Maduro) le ha negado a miles de venezolanos”, decía Omar, un joven venezolano que salió hace 8 años de su país natal, cuando tenía 14 años.

Sin poder contener la emoción, este joven aseguraba que supone una “felicidad infinita” ver “por fin el comienzo de la salida de un régimen que lleva 26 años torturando, exiliando, secuestrando, apresando, censurando y reprimiendo a más de 30 millones de personas”.