El secretario general del partido-milicia chií libanés Hizbolá, Hasán Nasralá, ha afirmado este viernes que los ataques ejecutados el 7 de octubre por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) fueron "una operación cien por cien palestina" y ha destacado que la operación 'Inundación de Al Aqsa' ha provocado "un terremoto" en Israel.

"La decisión sobre esta gran y sagrada batalla fue cien por cien palestina y los que la llevaron a cabo la ocultaron a otras facciones palestinas y fuerzas en la región", ha manifestado Nasralá en su primer discurso público desde el estallido de las hostilidades.

Así, ha subrayado que "es una batalla puramente palestina que no está relacionada con ningún otro factor regional e internacional" y ha incidido en que "provocó un terremoto a nivel militar, político, psicológico y de seguridad en Israel", según ha recogido la cadena de televisión libanesa Al Manar.

Sin embargo, Nasralá ha argüido que Hizbolá "se unió a la batalla desde el 8 de octubre". "Lo que está pasando en nuestro frente es muy importante e influyente y no quedará limitado de ninguna forma (a lo acontecido hasta el momento)", ha defendido Nasralá, en referencia a los enfrentamientos en la frontera entre Líbano e Israel.

Por ello, ha incidido en que "desde el 8 de octubre, la resistencia islámica ha estado participando en una batalla real que sólo los que están presentes en la frontera pueden sentir" y ha sostenido que estos acontecimientos "no habían tenido lugar desde 1948 --año de la creación del Estado de Israel--, incluso en la Guerra de Julio --en referencia al conflicto de 2006--, cuando todas las instalaciones del enemigo fueron objetivo de operaciones ofensivas".

"Estas operaciones en la frontera han creado un estado de ansiedad, pánico y miedo en la cúpula enemiga y entre los estadounidenses ante la posibilidad de que el frente derive en un recrudecimiento adicional o en que provoque una guerra amplia", ha dicho, antes de alertar de que "hay una posibilidad realista de que esto pase y es algo que debe ser tenido en cuenta por el enemigo".

Así, ha defendido que la decisión de Hizbolá de atacar posiciones israelíes en el norte del país ha provocado que Israel tenga que desviar efectivos y armamento a la frontera con Líbano, adonde "ha sido atraído un tercio del Ejército israelí, así como una parte importante de sus fuerzas regulares y de élite".

"La mitad de las capacidades navales de Israel están frente a Líbano y Haifa. La mitad de los sistemas de defensa antimisiles de Israel están dirigidos hacia Líbano. Esto son frutos directos de la batalla en nuestras fronteras", ha destacado, antes de indicar que "este temor hace que el enemigo calcule con cuidado en sus pasos hacia Líbano".

Por ello, ha hecho hincapié en que "todas las posibilidades están abiertas y todas las opciones están sobre la mesa". "Las operaciones de la resistencia y la sangre de nuestros mártires trasladan al enemigo que deben considerar que toda agresión contra Líbano sería la mayor estupidez en su historia y su existencia", ha advertido.

"Todo el que quiera evitar una guerra regional tiene que darse prisa para detener la agresión contra Gaza", ha explicado Nasralá, quien ha sostenido que un recrudecimiento de los ataques de Hizbolá contra Israel "depende de los acontecimientos en Gaza y la naturaleza de las acciones que sean necesarias", así como "el comportamiento del enemigo sionista hacia Líbano".

Nasralá ha destacado además que "Irán apoya públicamente a los movimientos de resistencia en Líbano en Palestina, pero no ejerce ninguna hegemonía sobre ellos" y ha aplaudido a los grupos iraquíes y yemeníes que "se han unido a esta sagrada batalla", en referencia a milicias proiraníes de Irak y a los huthis de Yemen.

"Lo que está pasando en Gaza no se parece al resto de las guerras", ha dicho el líder de Hizbolá, que ha manifestado que "el primer objetivo debe ser detener la agresión contra Gaza". "El triunfo de Gaza significa el triunfo de Palestina y de los Estados y pueblos de la región, especialmente de los países vecinos", ha argumentado.

"MÁS DÉBIL QUE UNA TELA DE ARAÑA"

Nasralá ha sostenido durante su discurso que "la 'Inundación de Al Aqsa' ha expuesto las debilidades de Israel". "Los israelíes piensan ahora, incluso más que yo, que Israel es más débil que una tela de araña", ha argumentado, al tiempo que ha destacado que "la operación allana el camino para una nueva era en la región".

Asimismo, ha argumentado que el Ejército israelí "está evitando una operación terrestre a gran escala en Gaza porque es débil e impotente" y ha sostenido que "la precipitación de Estados Unidos a la hora de ir a apoyar a Israel ha demostrado la debilidad y el fracaso de esta entidad".

"Israel está repitiendo el error de fijar objetivos inalcanzables", ha dicho Nasralá, que ha aseverado que "durante un mes, Israel no ha logrado ni un logro a nivel militar". "Lo que está pasando en la Franja de Gaza refleja la estupidez y la incapacidad de los israelíes, porque lo que están haciendo es matar a gente sin alcanzar logros militares", ha señalado.

Además, ha acusado a Estados Unidos de ser "totalmente responsable de la guerra en Gaza", que ha descrito como "una batalla decisiva e histórica". "Lo que venga después será distinto a lo anterior y todo el mundo debe asumir su responsabilidad", ha argüido.

De esta forma, ha hecho hincapié en que Israel "es la herramienta de ejecución" de Estados Unidos, mientras Washington "impide que se detenga la agresión contra Gaza". "Las escenas en Gaza confirman que el final de la batalla será la victoria gazatí y la derrota del enemigo", ha explicado.

"NUEVA ETAPA HISTÓRICA"

Por ello, ha indicado que "estos logros, resultados y repercusiones merecen todos estos sacrificios, ya que determinarán una nueva etapa histórica para el destino de los palestinos y de los pueblos y países de la región", dado que "sin importar lo que haga el gobierno enemigo, no podrá cambiar los efectos de la 'Inundación de Al Aqsa' para la entidad y su futuro".

"Las acciones de los hermanos de Hamás ha demostrado la verdadera identidad de la batalla y sus objetivos, evitando que los enemigos los distorsionen, especialmente en lo relativo a las relaciones entre las facciones de resistencia palestinas y la región", ha argumentado.

"Parece que los gobiernos enemigos no aprenden de sus experiencias", ha ironizado, al tiempo que ha indicado que "las políticas del enemigo estaban siendo cada vez más arrogantes, injustas, represivas y humillantes" antes de los ataques ejecutados por Hamás, que dejaron cerca de 1.400 muertos y más de 240 secuestrados.

De esta forma, ha señalado que "el sufrimiento del pueblo palestino es conocido por todo el mundo desde hace 70 años, pero durante los últimos años las condiciones impuestas por este gobierno israelí extremista e injusto se han endurecido", antes de abundar en que la situación en la Explanada de las Mezquitas durante los últimos meses "no tiene precedentes desde la ocupación de Jerusalén".

Así, ha denunciado además "un aumento de los asentamientos, los asesinatos, los arrestos, y las demoliciones de viviendas en Cisjordania", antes de lamentar que "todos estos asuntos eran urgentes sin que nadie en el mundo actuara".

Por ello, ha sostenido que "era necesario que tuviera lugar un gran acontecimiento que sacudiera a la entidad usurpadora, abriera todos los aspectos humanitarios al mundo y representara el asunto de Palestina y su pueblo oprimido" y ha aplaudido a "todos los que han mostrado solidaridad" con los palestinos.