La plaza Maidán se tiñe de rojo
La jornada de tregua se rompió al amanecer con disparos que acabaron con la vida de al menos 45 personas en Kiev
kiev - Varias decenas de personas murieron ayer en las calles de Kiev durante una jornada de violencia armada, mientras los ministros de Exteriores de tres países europeos mediaban en el conflicto ante el presidente ucraniano, Viktor Yanukovich. "Desde el principio de la confrontación hemos perdido más de 100 personas", aseguró Alexandr Turchinov, uno de los dirigentes del principal partido opositor, Batkivschina (Patria), desde la tribuna de la Rada Suprema o Parlamento, que se reunió ayer de urgencia. Por su parte, el ministerio de Sanidad confirmó en un comunicado que el saldo mortal entre los dos bandos asciende a 75.
Además, se estiman en más de un millar los heridos en los enfrentamientos, en su mayoría en la sangrienta jornada de ayer, ya que hasta la mañana, cuando aún estaba en vigor la tregua acordada el miércoles entre autoridades y oposición, habían muerto unas 30 personas.
La policía "está utilizando balas de combate comunes y antiblindados. Disparan a matar", dijo el diputado Sviatoslav Janenko del partido opositor ucraniano Svoboda (Libertad).
El opositor, jefe del servicio médico del denominado Estado Mayor de Resistencia Nacional, indicó que la mayoría de los muertos y heridos se ha producido junto la plaza de la Independencia (el Maidán), corazón de las protestas.
disparos de la policía El partido nacionalista Svoboda (Libertad) denunció que las fuerzas de seguridad fueron las que iniciaron la ruptura de la tregua al abrir fuego a las 08:00 horas (06:00 GMT) contra los congregados en el Maidán.
El ministro ucraniano del Interior, Vitali Zajarchenko, ordenó ayer la entrega de armas de combate a los efectivos policiales y advirtió de que la ley les permite utilizarlas contra los extremistas. "Hoy se ha abierto fuego contra los efectivos policiales con armas de fuego. En las calles mueren no sólo los agentes del orden, sino los ciudadanos pacíficos, han comenzado los pogromos en Kiev y las regiones occidentales de Ucrania".
El ministro aseguró que "el Ministerio del Interior exige a los extremistas que entreguen voluntariamente sus armas y retornen al marco de la protesta pacífica".
Según un comunicado del departamento de Interior, durante los disturbios los manifestantes opositores ucranianos retuvieron ayer a 67 policías, de quienes "se desconoce su estado de salud y su suerte". Al respecto, el ministro advirtió de que, "para la liberación de sus colegas, las fuerzas de seguridad tienen derecho a emplear todos los medios que les permite la ley, incluidas las armas". "No se encontrará ni un solo país democrático en el que las estructuras policiales hayan mostrado tanta contención y tanta tolerancia", señaló.
Mientras, el alcalde de Kiev, Vladimir Makeyenko, abandonó el partido gobernante en repulsa por el estallido de un nuevo brote de violencia. "Mi prioridad es salvar las vidas de los ucranianos. Ni un solo oligarca, ni un solo político ha muerto. Yo, como jefe de la Administración de Kiev, me dedico a sepultar a decenas de gente de a pie", afirmó. - Efe
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