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La Unión Europea, Nobel de la Paz 2012

El comité noruego reconoce las más de seis décadas de contribución a la paz y la reconciliación

La Unión Europea, Nobel de la Paz 2012EFE

No figuraba en ninguna de las quinielas de favoritos, ni siquiera se esperaba en Bruselas, pero la Unión Europea, ese proyecto que nació a mediados del siglo pasado para reconciliar un continente destrozado por décadas de sangrientas guerras en las que murieron millones de personas, recibió ayer una de esas inesperadas sorpresas que demuestran y recuerdan que los sesenta años de integración y de construcción europea no han sido en balde. El comité noruego anunció la concesión por unanimidad del premio Nobel de la Paz 2012 a la Unión Europea por su contribución a "más de seis décadas de avance hacia la paz, la reconciliación, la democracia y los derechos humanos en Europa".

La academia destacó el trabajo desempeñado por la UE para convertir "un continente de guerra en uno de paz" y elogió su contribución a la estabilidad y la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Y es que, según el jurado un nueva guerra entre Alemania y Francia, que se enfrentaron en tres ocasiones, sería hoy en día impensable. "Esto demuestra que con esfuerzos bien orientados y la construcción de la confianza mutua los enemigos históricos pueden convertirse en aliados cercanos", recordó el presidente del comité y ex primer ministro noruego, Thorbjorn Jagland, en un discurso en el que elogió la exigencia de democracia como requisito para acceder a la Unión Europea y destacó un proceso de reunificación que ha permitido aumentar la familia hasta 27 países, que se convertirán en 28 con la entrada de Croacia el próximo año.

El galardón llega en un momento de horas bajas para Europa, con una gran incertidumbre económica, una crisis a la que los líderes europeos siguen sin encontrarle antídoto, protestas generalizadas en toda Europa, especialmente en el sur, y con la extrema derecha recordando que el proceso está lejos de estar terminado. Un panorama desalentador que, según admitió Jagland, existe. "Hay un gran peligro de que Europa comience a desintegrarse, por eso tenemos que centrarnos en lo fundamental", destacó. Y lo más importante, recordó, es el mayor éxito cosechado por la UE: la exitosa batalla para conseguir la paz y la reconciliación, la democracia y los derechos humanos. "Este es un mensaje a Europa para que haga todo lo posible para asegurar lo que ha logrado y siga adelante", dijo.

un importante mensaje Pero más allá de la preocupación por la crisis económica, ayer fue un día de satisfacción en Bruselas. "Tengo que admitir que cuando me desperté esta mañana no esperaba que fuera a ser tan buen día", admitió el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Su reacción, lo mismo que la del presidente de la UE, Herman van Rompuy, y la del presidente del Europarlamento, Martin Shulz, fue de orgullo por "un reconocimiento justificado" y por demostrar que la UE también puede servir de inspiración a otros países y ciudadanos pese a los difíciles momentos que atraviesa. "El comité del premio Nobel de la Paz y la comunidad internacional nos envía un mensaje muy importante de que la UE es algo precioso que deberíamos cuidar por el bien de los europeos y de todo el mundo", destacó Barroso.

Los tres dirigentes coincidieron en que el Nobel de la Paz supone el reconocimiento más grande que puede obtener el club europeo. Un proyecto que según destacaron nació de las ruinas de dos devastadoras guerras mundiales y que ha servido para reunificar un continente bajo los valores de la libertad, la igualdad, la democracia y el respecto a los derechos humanos. "Durante siglos estuvimos en guerra. Sufrimos dos guerras mundiales que fueron guerras civiles europeas. Las superamos y con la Unión Europea ese tipo de guerras no podrían volver a ocurrir nunca jamás", recordó Van Rompuy.

los recortes llegan al premio El galardón estará dotado con 930.000 euros, un 20% menos que el año pasado. De momento, no está claro a qué se dedicará el dinero aunque fuentes comunitarias indicaron ayer que, dado que no puede pasar a engordar el presupuesto europeo, podría destinarse a fines humanitarios. Más allá de este detalle, la incógnita por despejar es quien subirá al estrado a recoger el galardón en la ceremonia que tendrá lugar el próximo 10 de diciembre en Oslo y si habrá rifirrafe institucional por protagonizar ese momento. La portavoz de la Comisión, Pia Ahrenkilde, explicó ayer que las instituciones europeas tienen todavía que discutirlo aunque el presidente de la Eurocámara, Martin Shulz, dejó ayer claro que le gustaría asistir.

En total, 231 candidaturas competían por el galardón, 43 de ellas organizaciones. Entre los nombres que sonaban con fuerza estaban el obispo mexicano Raúl Vera López, activo luchador contra los cárteles de la droga en México, la blogger cubana Yoani Sánchez, la activista rusa Ludmila Alexeeva, y el bielorruso Ales Bialiatski. En la terna, no obstante, también figuraban el excanciller Helmut Kohl y la ex primera ministra de Ucrania, Yulia Timoshenko. El año pasado el premio recayó en la presidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, su compatriota Leyman Gbowee y la yemení Tawakkol Karman por su lucha no violenta por la seguridad de las mujeres y su derecho a una participación plena en la construcción de la paz. En 2009, aunque apenas llevaba unos meses en la Casa Blanca, fue a Obama por sus "extraordinarios esfuerzos diplomáticos para reforzar la diplomacia internacional".