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"El modelo que teníamos para el mundo árabe no sirve"

El docente de la Universidad de la Laguna (Gran Canarias) y autor de varios libros sobre la cuestión palestina y la comunidad islámica reflexiona sobre actual situación en Oriente Medio durante su visita a Bilbao. Este especialista en los países árabes ve el nacimiento de una época

"El modelo que teníamos para el mundo árabe no sirve"Foto: Astigarraga

bilbao. El profesor Tarbush prevé, con estas revueltas el inicio de una nueva era en el mundo árabe.

¿Cómo ve el proceso de cambios en el mundo árabe?

Asistimos a un cambio de ciclo político donde el antiguo orden será reemplazado por otro aún muy incierto. No tendrá que estar asentado, como hasta ahora, en la coerción, el autoritarismo, la exclusión socioeconómica y la subordinación en materia internacional, sino que deberá tomar en consideración a la ciudadanía. El modelo que teníamos para analizar el mundo árabe ha dejado de ser referencia para entender la nueva realidad.

¿Estamos entonces ante un nuevo Oriente Medio?

Si en adelante contamos con regímenes más respetuosos con los derechos humanos de la ciudadanía, con las libertades civiles y políticas, y en los que el aparato del Estado se abra a la participación política, tendrá que tener también una política exterior más acorde a lo que expresa la ciudadanía, lejos del desprecio más absoluto que hemos visto hasta ahora. Esto tendría consecuencias en la política exterior y, por tanto, en la reconfiguración regional.

Simon Peres ha dicho en España que los cambios políticos en Egipto favorecerán el proceso de paz entre israelíes y palestinos.

Esa es una apuesta diplomática que hace él, pero dudo que sea el parecer general que siente Israel. De hecho, la primera preocupación que Israel ha manifestado es cómo va a afectar al tratado de paz egipcio-israelí y a sus relaciones bilaterales.

Se ha cumplido un mes desde el inicio de las protestas en Egipto. ¿Cómo ve su evolución?

Entramos ante un periodo de transición e incertidumbre, en el que el papel de ejército es fundamental. Los militares han salido reforzados. Su ambigüedad y su autocontención han sido deliberadas para ganarse la legitimidad y quedarse como el gran custodio del nuevo orden que se genere. Con ello, pretenden que toda la estructura de seguridad y la estrategia regional no quede alterada. De hecho, cuando comenzaron las revueltas un alto mando de ejército egipcio estaba de visita en el Pentágono. Es evidente que el vínculo entre el ejército de EE.UU. y el egipcio, y por extensión el israelí, sigue siendo muy estrecho.

¿Es eso incompatible con una apertura del sistema político?

Creo que no. Precisamente de lo que se ha constatado hasta el día de hoy es que no se pueden mantener sistemas políticos solo bajo el sistema de la coerción porque solo genera inestabilidad y radicalización. Hay una reconsideración y una apuesta por un orden más consensuado y legitimado que goce del consentimiento de la ciudadanía en aras de generar una mayor estabilidad en la zona.

¿Cómo afectaría una apertura política en Egipto sobre el bloqueo que impone Israel a la Franja de Gaza?

A corto plazo no es nada probable que cambie, pero si se produce una verdadera democratización egipcia, sin duda van a tener que hacer algún gesto respecto al paso de Rafah, en la frontera entre Gaza y Egipto, como mínimo la apertura de un pasillo humanitario. Hay que tener en cuenta que el bloqueo israelí contó con la complicidad de Egipto durante las tres semanas que duró el devastador bombardeo a Gaza hace dos años, que dejó 1.400 muertos.

¿A qué responde esa complicidad que no ha sido apoyada por los egipcios?

Entre otras razones, porque Mubarak participaba del mismo desprecio que Israel hacia el gobierno de Hamás en Gaza, ganado con toda legitimidad y supervisado por observadores internacionales. Para Mubarak suponía un precedente inaceptable, ya que sólo ha tenido como oposición más organizada a los Hermanos Musulmanes.