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EL miedo a perder el poder ante la incertidumbre que generaba la agonía de Franco obligó al régimen a moverse con tanta rapidez como torpeza. Según narraba después uno de sus protagonistas, el entonces ministro de la Presidencia, Antonio Carro, el régimen temía que la vuelta de los jóvenes oficiales de aquel Ejército desplazado al Sahara supusiera algo parecido a la revolución de los claveles de Portugal -en 1974 el desgaste colonial desembocó en una rebelión militar de tintes socialistas que acabó con la dictadura salazarista-. Con Franco hospitalizado, en aquel entonces, el jefe del Estado era el príncipe Juan Carlos que tuvo una actuación que nunca olvidan los saharauis. Incluso el propio rey marroquí Hassan II declararía que Juan Carlos "engañó deliberadamente" tanto a los saharauis como a los militares españoles cuando el 2 de noviembre de 1975 aseguraba en El Aaiún que "España cumplirá sus compromisos con el Sahara" -que no eran otros que impulsar el referéndum de autodeterminación-. Su inexperiencia fue aprovechada por los halcones del régimen que ya estaban elaborando los Acuerdos de Madrid en los que España cedía sus poderes a Mauritania y a Marruecos, incluso a espaldas del entonces ministro de Exteriores, Pedro Cortina. Unos acuerdos que han sido declarados "nulos" por la ONU que sigue considerando a España como la potencia descolonizadora del Sahara.

España ocupó el Sahara en 1934, en plena estrategia colonial europea, compitiendo con los intereses franceses en la zona. Situado frente a Canarias y con grandes expectativas pesqueras y mineras, Madrid se anexionó el territorio sahariano.

Fue en 1975, cuando los españoles abandonaban precipitadamente la colonia empujados por el temor del régimen franquista a su orfandad con la inminente muerte del dictador. Por un lado, la incapacidad para gestionar la Marcha Verde, organizada por el rey Hassan II -envió a 350.000 civiles marroquíes a tomar el territorio- y por otra la presión de la ola democratizadora interna provocaron el pánico entre el ala dura del franquismo que prefirió entregar el territorio a Marruecos y a Mauritania que a un Frente Polisario, apoyado por Argelia, que les sonaba a comunista.

deprisa, deprisa... Fue tanta la prisa que el día 14 de noviembre se firmaban los Acuerdos de Madrid, el día 18 se votaban en las Cortes y el día 19 aparecían en el BOE, justo la víspera de la muerte del dictador. El 28 de febrero de 1976 se cumplía la operación gaviota con la salida del último soldado español, tras el que entraba el Ejército alauí bombardeando con napalm a la población saharaui que huía despavorida. Tras la salida de España, el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) que inició una guerra por la autodeterminación del territorio. Mauritania renunciaría en 1979 a sus pretensiones y Marruecos y el Frente Polisario firmaban en 1991 un alto el fuego auspiciado por la ONU que creaba la Misión de las Naciones Unidas (MINURSO) para un referéndum que se iba a celebrar en 1992 y que la intransigente postura de Marruecos ha venido posponiendo.