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Los liberales quieren dar carpetazo al secular bipartidismo británico

Nick Clegg presentó ayer el proyecto con el que aspira a formar parte del Gobierno

Los liberales quieren dar carpetazo al secular bipartidismo británicoFoto: efe

londres. Casi nadie fuera del Reino Unido conocía hasta ahora al partido Liberal Demócrata británico, pero esto podría cambiar en breve: si en las elecciones parlamentarias del 6 de mayo ni el gobernante Partido Laborista ni el opositor Conservador logran la mayoría necesaria -como se espera- podrían pasar a depender de las fuerzas más pequeñas. "Reino Unido va en camino a convertirse en una democracia europea totalmente normal", analiza Patrick Dunleavy, de la London School of Economics. Y ya son muchos los expertos que esperan un punto de inflexión en un país conocido como la democracia más antigua del mundo.

Desde que estalló el escándalo de las dietas en el Parlamento, la confianza de la población en los dos grandes partidos no ha dejado de mermar. "Nos alejamos de un sistema bipartidista", señala Dunleavy. "Los grandes partidos intentan mantener en pie el viejo sistema, pero las elecciones no lo permitirán". El país se dividió hasta ahora en dos grandes bloques. Por un lado, los votantes inclinados por la tradición y los valores conservadores, en general en una buena posición económica, dan su apoyo a los tories. Por el otro, los votantes del Partido Laborista, ubicados sobre todo en la zona industrial del norte de Inglaterra, en Londres o en el centro de Escocia. Esa división se ha mantenido por décadas, pero no parece que en las próximas elecciones ninguna de esas dos fuerzas vaya a lograr la mayoría absoluta. Esta situación se dio en Reino Unido sólo una vez desde la Segunda Guerra Mundial: en febrero de 1974. Y el resultado fue tan confuso que en octubre del mismo año volvieron a celebrarse elecciones. De cumplirse las previsiones, los liberales podrían convertirse en fiel de la balanza entre los dos grandes partidos históricos británicos.

Por otra parte, la pequeña fuerza se deja hasta ahora todas las opciones abiertas y no aclara a quién apoyaría. "Nos moveremos en un nuevo terreno en el que los políticos tendrán que conversar entre sí", señaló ayer el líder de los liberal-democrátas, Nick Clegg, al presentar el programa de su partido.

casado con una española Clegg, está casado con una española de 41 años, Miriam González, a la que conoció en Bruselas y con la que tiene dos hijos, Alberto y Miguel. Ella es una abogada de prestigio con más ingresos que su marido, un candidato que pretende establecer un impuesto sobre las propiedades que superen los dos millones de libras (unos 2,2 millones de euros). El segundo pilar del programa liberal es la reforma del sistema educativo, con la reducción del número de niños en las clases, mientras que el tercer punto es una reforma económica a través de la ruptura de los grandes bancos, para que tengan por separado las áreas de banca de inversión de la banca minorista. El cuarto punto vital para los liberal demócratas es la reforma constitucional, la reforma electoral y la posibilidad de que diputados corruptos puedan ser expulsados del Parlamento.

"Es difícil predecir por quién se inclinarán finalmente los votantes", explica Dunleavy. Desde hace meses, los sondeos prevén que los laboristas cederán el gobierno a los tories por primera vez en 13 años. Casi un 40% de los británicos cree que ninguno de los dos partidos recibirá un mandato claro. Una encuesta dada a conocer ayer otorga un 33% de apoyo a los laboristas, tres puntos menos que los conservadores. Los liberal-democrátas obtienen una intención de voto de un 21%. Muchos otros partidos, como los verdes, también aumentarán su caudal de voto, pero no lograrán ingresar en el Parlamento, según los sondeos. Esto debido al sistema electoral británico, que, al igual que el estadounidense, reconoce un único ganador por distrito. Sólo llega al Parlamento quien logra la mayoría de votos, algo reservado casi siempre a los grandes partidos.