Velomovil, una bicicleta solar para dar la vuelta al mundo
El velomóvil, un vehículo a medio camino entre la bicicleta y el automóvil, quiere demostrar que la movilidad solar puede ser práctica incluso en viajes de miles de kilómetros. Su nombre es Manta, y su diseño cerrado con estabilizadores retráctiles lo convierte en una propuesta singular dentro del transporte ligero.
Quizá no te suena el término ‘velomóvil’, pero lo cierto es que es un tipo de vehículo (también conocido como ‘bici-coche’) que lleva décadas intentando combinar las virtudes (como la eficiencia y bajo coste de uso) de las bicicletas con la protección aerodinámica y de la intemperie de los vehículos cerrados. La mayoría de soluciones han optado por estructuras de tres ruedas, más estables pero también más pesadas y con mayor resistencia a la rodadura.
Relacionadas
Consulta en nuestro Canal de Movilidad Eléctrica más noticias sobre el transporte sostenible
La propuesta suiza Manta, desarrollada por la empresa Ecowerk, plantea un camino distinto. Se trata de una bicicleta eléctrica completamente carenada que mantiene dos ruedas en línea, como una bici convencional, pero añade un sistema de estabilizadores retráctiles que se despliegan solo cuando es necesario. Esta combinación permite reducir peso, mejorar la aerodinámica (ya que el vehículo es muy estrecho) y mantener la estabilidad en maniobras lentas, un punto crítico en los velomóviles tradicionales.
¿Cómo es el triciclo eléctrico ‘que piensa y calcula’, creado por el artista Will.I.Am?
El proyecto está liderado por Vivien Olivier Dettwiler, diseñador e ingeniero suizo con experiencia en movilidad eléctrica. Su trayectoria está vinculada a la empresa Designwerk, especializada en soluciones de transporte sostenible. Antes de fundar ecowerk, Dettwiler participó en el desarrollo de vehículos eléctricos experimentales y en competiciones de larga distancia, lo que explica la orientación práctica del Manta: no es un prototipo de laboratorio, sino un vehículo pensado para recorrer miles de kilómetros en condiciones reales.
La estructura del Manta combina un chasis de acero con paneles de carrocería fabricados en madera contrachapada, un material ligero y fácil de reparar durante viajes largos. El parabrisas y las ventanas laterales son de policarbonato, mientras que las puertas (extraíbles) están confeccionadas con tejido de tienda de campaña, lo que permite reducir peso y facilitar la ventilación. El conjunto ofrece protección frente al viento y la lluvia, pero mantiene un interior sencillo, sin elementos superfluos. La filosofía del diseño es clara: cada componente debe cumplir una función práctica y ser reparable con herramientas básicas.
La pila de combustible, la próxima gran transformación de la bici eléctrica
Con todo, el elemento más llamativo del Manta son sus outriggers, dos pequeñas ruedas laterales que funcionan como un tren de aterrizaje. Se despliegan manualmente cuando el ciclista se detiene o circula a muy baja velocidad, y se recogen en cuanto el vehículo gana estabilidad. Dettwiler explica que el sistema requiere cierta práctica: unas 50 maniobras de arranque y parada para dominar el equilibrio y la secuencia de movimientos. La idea no es nueva; deriva de un concepto utilizado en 1984 por la empresa suiza Peraves en su motocicleta carenada Ecomobile, y posteriormente en los modelos Monoracer y Zerotracer. Dettwiler conoció de cerca esa tecnología durante su etapa en Designwerk, y decidió adaptarla a un vehículo más ligero y accesible.
En cuanto a la parte mecánica, el Manta utiliza un motor eléctrico de buje delantero de 500 W, suministrado por la empresa canadiense Grin. La asistencia está limitada a 25 km/h en ciudad, aunque puede alcanzar 45 km/h en vías permitidas. La transmisión corre a cargo de un cambio Shimano Alfine de 11 velocidades, un sistema robusto y adecuado para largas distancias. Los frenos son de disco mecánicos, suficientes para un vehículo cuyo peso total (incluyendo la estructura, las placas solares…) es de 55 kg. Aunque no es una cifra ligera para una bicicleta, sí lo es para un velomóvil cerrado con capacidad de carga y autonomía ampliada.
La energía procede de una batería de 1.500 Wh, una capacidad notable para un vehículo de este tipo. Pero el rasgo distintivo del Manta es su sistema de carga solar. Sobre el techo se instalan paneles fotovoltaicos que permiten recuperar energía durante la marcha. En días soleados, estos paneles pueden añadir hasta 40 km de autonomía adicional. Además, el ciclista puede transportar un segundo conjunto de paneles plegables, guardados en el compartimento trasero, que se despliegan cuando el vehículo está estacionado. Este sistema permite recargar la batería sin depender de enchufes, una ventaja clave en rutas remotas.
Descubre cuál es la bici eléctrica más 'dura' y divertida
La autonomía estimada sin sol es de 150 km, una cifra que puede ampliarse de forma significativa con la ‘contribución solar’ y una conducción eficiente. Esta capacidad fue puesta a prueba en 2024, cuando Dettwiler participó en el Sun Trip Sahara, una ruta solar de 7.300 km entre Lyon y Marruecos. Durante el viaje, utilizó el Manta no solo como medio de transporte, sino también como refugio nocturno. Y es que el asiento puede retirarse para habilitar un espacio de 200 x 60 cm, suficiente para dormir con una colchoneta incluida y no tenerlo que hacer directamente en el suelo. Esta característica convierte al Manta en un vehículo autosuficiente para expediciones de larga distancia.
El interior, como hemos comentado, es sobre todo funcional. No hay instrumentación compleja ni sistemas electrónicos avanzados más allá del controlador del motor y el monitor de batería. La prioridad es la fiabilidad. El espacio de carga permite transportar herramientas, comida, ropa y los paneles solares plegables. La ventilación se gestiona mediante aberturas regulables y el propio flujo de aire generado por el movimiento. El diseño cerrado reduce el impacto del viento lateral y mejora la eficiencia aerodinámica, un factor clave en recorridos largos.
¿Cómo convertir cualquier bici en un vehículo eléctrico de reparto?
Ecowerk ha abierto reservas para el Manta con un depósito de 200 francos suizos, mientras que el precio final se sitúa en 9.850 francos. El plazo estimado de entrega es de unas 16 semanas. Aunque su coste es superior al de una bicicleta eléctrica convencional, se posiciona como una alternativa para viajeros de larga distancia, ciclistas que buscan protección frente al clima o usuarios que desean un vehículo autónomo energéticamente.
El Manta no es el único ejemplo de bicicleta solar en circulación. En los últimos años, el auge de las rutas del Sun Trip ha impulsado el desarrollo de modelos experimentales. Uno de los más conocidos es el SolarBike de Bernard Cauquil, un velomóvil ultraligero con paneles solares integrados que ha completado travesías de miles de kilómetros en Europa y Asia. Aunque su diseño es más minimalista y menos protegido que el Manta, demuestra que la energía solar puede ser una solución viable para viajes de larga distancia sin apoyo externo.