Todos los coches en uno
El nuevo KGM Musso redefine el concepto pick up haciendo gala de estética y facultades todoterreno, capacidad de carga de vehículo industrial, así como docilidad, equipamiento y acabados de turismo
IMPONENTE. Es la palabra que mejor define al nuevo Musso. KGM replantea su proyecto de gran todoterreno con formato pick up, y lo hace con tantos progresos —estéticos, técnicos y funcionales— que muchas personas, particulares y profesionales, van a empezar a considerar si este formato de vehículo encaja en sus vidas. Al fin y al cabo, el Musso es una especie de automóvil comodín, que sintetiza todos los tipos de coche en un único producto de cinco metros largos.
El renovado modelo aúna una impactante estampa con la desenvoltura en cualquier superficie propia de los todoterrenos más genuinos. Para empezar, emula la maña de cualquier turismo sobre asfalto —su maniobrabilidad urbana no es la misma debido a sus generosas proporciones— y fuera de él iguala en destreza a los 4x4 más eficaces. La soltura todoterreno obedece a su notable distancia libre al suelo y a los 202 CV de su motor turbodiésel, que el sistema de tracción total conectable con reductora reparte a las cuatro ruedas; además, el Musso acredita una capacidad de remolque de hasta 3,5 toneladas. Esta doble facultad para moverse por escenarios de todo tipo realiza el primer cribado entre sus competidores.
La configuración pick up es un segundo filtro importante. Determina su apariencia y, por tanto, segmenta mucho el público que a priori se puede sentir atraído por esta propuesta tan radical. El Musso se presenta como un fornido y sofisticado todoterreno provisto de caja abierta de carga a sus espaldas. La ofrece, de hecho, en dos tamaños. La corta mide 1,3 metros de largo, 1,57 de ancho y 0,57 de alto; ofrece 1.011 litros útiles y soporta hasta 865 kg. La versión más capaz prolonga la longitud hasta 1,61 m, con lo que brinda 1.262 litros y admite 1.085 kg. Ambas disponen de portón con interruptor electrónico, luz LED, ganchos para fijar enseres y escalones de acceso en los flancos del paragolpes trasero.
Este cofre posterior es, precisamente, la seña de identidad del modelo, el factor que lo hace atractivo para un sector de público muy concreto, pero en ascenso. Lo integra, sobre todo, clientela profesional que precisa máxima movilidad, robustez, fiabilidad y también capacidad para transportar una buena cantidad de mercancía: agricultores, ganaderos, servicios forestales, veterinarios, etc. Además, de un tiempo a esta parte los pick up se han revelado como excelentes compañeros de correrías para practicantes de actividades de ocio al aire libre: montaña, esquí, ciclismo, motos de agua…
Partidarios de uno y otro tipo demandan, o al menos agradecen, los progresos que esta clase de automóviles incorporan en facetas como la seguridad y el bienestar, emulando a los turismos. El de KGM es un ejemplo perfecto de cómo se han estrechado las diferencias respecto a ellos, al constatar sus mejoras en puesta en escena, calidad de materiales, confort de marcha y equipamiento en general.
El Musso comienza ganando la baza de la imagen. La suya puede gustar más o menos en función de las preferencias particulares, pero no deja indiferente. Se puede ser reacio a propuestas así de corpulentas y aparatosas, pero difícilmente negar el mérito del equipo de diseño, corte y confección de la casa.
El semblante del vehículo adquiere vistosidad y emparenta con los de otros modelos de la familia por medio de la parrilla, el parachoques delantero cuadrado saliente y los faros perfilados vinculados por una firma lumínica transversal con cinco secciones centrales. El perfil muestra rotundos pasos de rueda y la zaga, con ópticas LED, exhibe las siglas KGM. La paleta ofrece cinco tonalidades de carrocería.
La ambientación interior gana enteros con la presencia de dos pantallas de 12,3 pulgadas; una desempeña la función de cuadro de mandos y otra central gestiona el sistema multimedia. La incorporación de un cambio y un freno de mano electrónicos permite aprovechar mejor el espacio en la consola central, que incluye sistema de carga inalámbrica para dispositivos móviles. Hay mandos giratorios para la climatización de doble zona. Los revestimientos son textiles y de cuero vegano.
Las dotaciones del Musso no tienen nada que envidiar a las de cualquier modelo medio. Dispone de un extenso menú de recursos de asistencia a la conducción y tecnologías de seguridad activa y pasiva para proteger a sus usuarios y a quienes se cruzan con el vehículo. Cuenta con asistente inteligente de velocidad, que se sirve de cámara delantera para detectar las señales de límite de velocidad, frenado automático de emergencia, advertencia de colisión frontal, aviso de salida del carril, asistentes de mantenimiento y de centrado en el carril, aviso de arranque del vehículo delantero, advertencia de distancia de seguridad, etc.
Estos recursos se suman a otros esenciales como son seis airbags, cinturón de seguridad de tres puntos en el asiento central de la segunda fila, control electrónico de estabilidad, sistema de control de la presión de los neumáticos y anclajes ISOFIX para sillas infantiles. El catálogo de KGM contempla asimismo una amplia variedad de complementos y accesorios para personalizar el vehículo: coberturas de caja de carga, plataforma deslizante para la misma, estribos laterales y trasero, barras antivuelco, cubre-cárter, etc.
Plena confianza en el gasóleo
KGM propone el Musso con motor diésel, porque así lo demanda su público. Elige un bloque de cuatro cilindros y 2,2 litros, con inyección directa, que puede combinarse con una transmisión manual y automática, ambas de 6 relaciones. Procura 202 CV, potencia que depara hasta 177 km/h de punta. Reclama entre 9,1 y 9,9 litros de promedio WLTP y expele de 238 a 262 g/km de CO2.
El sistema 4x4 del Musso incorpora diferencial de bloqueo trasero LD para garantizar la tracción en situaciones de baja adherencia, como barro o nieve; si una rueda patina o pierde contacto con el suelo transfiere la fuerza motriz a la rueda opuesta. KGM señala que así consigue “una capacidad de ascenso en pendientes aproximadamente 5,6 veces superior y un rendimiento de remolque unas 4 veces mayor” en comparación con los modelos que no están equipados con LD.
La hechura del modelo contempla unas buenas cotas para moverse fuera del pavimento. Presenta ángulos de aproximación y salida de 30,9° y 27,8° respectivamente, y una distancia al suelo de 245 mm en el caso del Musso con caja corta; en la versión larga las cotas cambian a 30,6° y 24,5°, y la elevación gana 3 mm.
KGM y los pick up
La historia de los pick up de KGM comenzó a escribirla el Musso Sports en 2002. El modelo, basado en el SUV homónimo presentado en 1993, fue rediseñado para recibir una caja de carga abierta. Así nació el primer SUT (Sports Utility Truck) de Corea.
Luego fueron llegando creaciones sucesivas con este formato: Actyon Sports (2006), Korando Sports (2012) y Rexton Sports con su variante Khan (2018). El nuevo eslabón en la cadena es este Musso que ahora asoma al mercado. La aportación de KGM ha sido decisiva en la generación de un mercado de propuestas pick up ‘made in Corea’. En estos 24 años acumula unas ventas de casi medio millón de unidades.
A partir de la aparición del Korando Sports, KGM contribuyó a redefinir la noción de pick up, que pasó a ser percibido como una suerte de “SUV descapotable”. A partir de ese momento empezó a ser considerado algo más que un vehículo profesional. Pasó a ser aceptado para la conducción diaria y para disfrutar del tiempo libre en plena naturaleza. KGM colaboró a ese cambio de imagen dejando atrás las connotaciones laborales y abriendo mercado como propuesta para otro estilo de vida.