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Ojo con el agua: claves para evitar accidentes al conducir con lluvia

La lluvia es uno de los factores meteorológicos más peligrosos para la circulación

Ojo con el agua: claves para evitar accidentes al conducir con lluviaFreepik

Cuando el suelo está mojado y la visibilidad se reduce, el riesgo de sufrir un accidente se incrementa de manera significativa, porque el agarre de los neumáticos disminuye y la capacidad de ver con claridad se complica. Por eso es fundamental adaptar la forma de conducir y tomar una serie de medidas que ayuden a aumentar la seguridad al volante en estas condiciones.

Factores a tener en cuenta

Uno de los principales peligros al conducir bajo la lluvia es la visibilidad reducida. La lluvia y el agua sobre el parabrisas dificultan ver bien la carretera, las señales o a otros vehículos, y esta limitación acaba siendo la causa principal de muchos siniestros viales en días lluviosos. Ante esta situación, la importancia de adaptar la velocidad a las condiciones del tiempo y mantener los faros encendidos es vital, no solo para ver mejor, sino para ser vistos por los demás conductores.

Además de la visibilidad, otro factor que complica la conducción es la adherencia de los neumáticos sobre el asfalto mojado. El agua hace que la superficie sea más resbaladiza, y si se conduce rápido o se hacen movimientos bruscos, el vehículo puede perder tracción inesperadamente, llegando incluso al conocido 'aquaplaning', en el que las ruedas dejan de tener contacto real con el pavimento y se pierde completamente el control del coche.

Medidas a tomar

Para minimizar estos riesgos, es esencial revisar el estado del vehículo antes de conducir con lluvia. Comprobar que los neumáticos tienen un buen dibujo y la presión correcta, y que los limpiaparabrisas funcionan bien puede marcar la diferencia en cuanto a seguridad. Un parabrisas limpio y bien mantenido mejora la visión del conductor incluso cuando la lluvia cae con fuerza.

La distancia de seguridad es otro elemento clave. Bajo lluvia, los tiempos de frenado se alargan porque los neumáticos requieren más distancia para detener el coche sobre el asfalto húmedo. Por eso los expertos recomiendan dejar más espacio del habitual con el vehículo de delante, lo que ofrece más margen de reacción ante frenadas imprevistas o cambios de dirección bruscos.

La iluminación adecuada también es una medida que no debe pasarse por alto. Conducir con las luces de cruce encendidas ayuda a mejorar la visibilidad hacia adelante y hace que otros vehículos te detecten antes, especialmente en días grises o con lluvia persistente. En situaciones de lluvia intensa o niebla, el uso de luces antiniebla posteriores puede ser útil, siempre y cuando se recuerde apagarlas cuando las condiciones mejoren para no molestar al resto de conductores.

Un cristal empañado en un coche.

Es importante también recordar que la lluvia no solo afecta a la conducción del vehículo, sino también a la percepción de los tiempos de reacción y la concentración. Mantener la calma, conducir con atención y anticiparse a los posibles movimientos del tráfico son hábitos que en condiciones de lluvia ganan todavía más importancia. S