El Actyon es la tercera pata del proyecto Torres. El resultón, eficaz y asequible SUV de KGM ya originó una segunda derivada 100% eléctrica con identidad propia, y ahora genera esta otra conjugación de figura esbelta. El Actyon se inspira en el estilo cupé para prolongar ligeramente su hechura; de paso aprovecha para mejorar porte, puesta en escena y dotaciones. Ese progreso eleva su tarifa y lo lleva a competir con modelos del segmento comercial superior, todos ellos más costosos. La casa surcoreana propone el modelo con las dos motorizaciones del Torres inicial, una de gasolina (163 CV) y otra híbrida convencional eximida de cable y enchufe (204 CV), ambas con tracción delantera; las pertrecha con generosidad para venderlas desde 33.500 y 37.500 euros, antes de promociones.

KGM ha elegido para la nueva creación un nombre del pasado. Veinte años atrás, la marca comercializó otro Actyon, un SUV de silueta cupé adelantado a su tiempo. Lo hizo bajo el apellido SsangYong, denominación vigente hasta 2023 que aún persiste en las páginas web de algunos concesionarios. Las coincidencias entre ambos productos no van más allá de la nomenclatura.

En el debutante no es tan acusado el efecto de zaga comprimida y techo inclinado. Este presenta un leve declive a partir de la vertical del eje trasero, para desembocar en un parabrisas posterior más acostado de lo habitual. Esas líneas confieren al perfil una apariencia más estilizada, sugiriendo un plus de deportividad inexistente respecto al Torres a secas.

Lo que el Actyon sí mejora considerablemente es el empaque general. A ello contribuyen el sofisticado diseño del frontal y la ambiciosa concepción interior. El singular y poderoso semblante del Torres se refina en esta nueva variante. En lugar de la parrilla de seis elementos verticales instala un mosaico lumínico integrado por ocho puntos LED, abrazados desde los flancos por las luces diurnas LED, que también desempeñan la función de indicadores de dirección. Bajo ellas, a la altura de la placa de matrícula que divide la entrada de aire, aparecen los grupos ópticos, faros de diodos y luces antiniebla.

El fabricante alega que este cambio de diseño persigue suavizar los rasgos originales, demasiado aparatosos a juicio de un sector de la clientela. De paso, se ha intentado (y conseguido) conferir elegancia y dinamismo al conjunto. El aumento de tamaño también fomenta la sensación de estar ante un coche de superior categoría.

El Actyon ostenta una longitud de 4,74 metros, tiene 1,91 de anchura y 1,68 de altura; es 4 cm más largo, 2 más ancho y 4 más bajo que el Torres original. Coincide la separación de los ejes, 2,68 metros, que sustenta cinco cómodas y razonablemente amplias plazas. Tras ellas aparece un portaequipaje bastante amplio, con 796 litros hasta el techo, contando los 128 litros del cofre situado bajo el piso.

Si la imagen exterior resulta grata, la ambientación interior es además convincente. KGM aplica una vuelta de rosca a la concepción de cabina del Torres refinando materiales, ampliando contenidos y poniendo el mismo celo en los acabados. El resultado es un habitáculo moderno y refinado, con una mezcla de elegancia y funcionalidad propia de productos premium.

Las dos grandes pantallas siamesas de 31,2 cm que presiden la consola frontal son un imán para la vista. La enfrentada al volante desempeña la función de cuadro de instrumentos y la central gestiona el sistema de infoentretenimiento. Este recurso tecnológico se acompaña de una puesta en escena cuidada, que reviste salpicadero, molduras de puertas, consola central y asientos con tela o cuero adornados con cenefas y pespuntes en color rojo.

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KGM no se ha preocupado únicamente por causar buena impresión con el Actyon. Pretende convertirlo en el SUV más seguro de la categoría. Es un objetivo a su alcance, puesto que sale de fábrica provisto de múltiples recursos de protección y ayuda a la conducción. El modelo dispone de más de veinte ADAS que, según el constructor, “proporcionan al vehículo un nivel de conducción autónoma de 2,5”.

El Actyon se comercializa en una única definición, Life Plus, a la que no le falta detalle. Asociada a la motorización HEV, completa las mínimas carencias de la versión gasolina al añadir varios complementos: control de crucero adaptativo, cargador de smartphone por inducción, apertura manos libres del portón posterior, detección de punto ciego, sistema de salida segura del vehículo y advertencia de tráfico trasero cruzado.