La elección de un scooter eléctrico se ha convertido en una de las decisiones más interesantes para quienes buscan una movilidad urbana más sostenible. En los últimos años, el mercado ha crecido de manera notable (se calcula que en una década, este subsector ha multiplicado casi por cinco su tamaño) y hoy existen modelos para casi cualquier tipo de usuario, desde estudiantes y personas muy jóvenes que necesitan un vehículo económico para moverse por la ciudad hasta profesionales que requieren un medio de transporte fiable y con mayor autonomía, con el fin de destinarlo principalmente a trabajar. Sin embargo, que exista tanta variedad puede generar dudas y, en ocasiones, incluso frustración si la elección no se hace con criterio.
Uno de los errores más comunes es pensar que todos los scooters eléctricos son iguales o que basta con fijarse en la autonomía como principal y único elemento de decisión. En realidad, la experiencia demuestra que la satisfacción del usuario depende de un conjunto de factores: el tipo de uso que se le dará al vehículo, la facilidad y necesidades de recarga, el estilo de conducción, la tecnología incluida… y,por supuesto, el precio. Si alguno de estos aspectos se pasa por alto, es más probable que el comprador termine decepcionado, no porque el scooter sea malo, sino porque no se ajusta a lo que realmente necesita.
Por otra parte, la resistencia al cambio también juega un papel importante. Todavía es habitual escuchar comentarios como “un amigo lo compró y se arrepintió” o “el concesionario me dijo que los de gasolina siguen siendo mejores”. Estas frases reflejan más un miedo a lo nuevo que una realidad objetiva. Los scooters eléctricos han demostrado ser fiables, económicos en su uso y mucho más limpios que los de combustión. Pero para que la experiencia sea completa, es fundamental informarse bien antes de comprar.
Al igual que ocurre con los scooters de gasolina, en el mundo eléctrico también existen categorías diferenciadas. Los ciclomotores eléctricos, con velocidad máxima de 45 km/h, pueden conducirse desde los 14 años con la licencia AM y son ideales para trayectos cortos en ciudad. Pero por encima también hay otros scooters eléctricos que ofrecen mayor potencia, velocidad y, generalmente, autonomías superiores… a un precio más elevado. Esta diversidad permite que cada usuario encuentre el vehículo que mejor se adapta a su perfil, ya sea para moverse por el barrio o para desplazamientos más largos.
Autonomía
La autonomía suele ser el primer aspecto que se menciona, pero conviene matizar. La mayoría de scooters eléctricos ofrecen entre 90 y 100 kilómetros de rango, suficiente para cubrir las necesidades diarias de la mayoría de usuarios urbanos. Lo que realmente marca la diferencia es la forma de recargar. Alguien que recorre pocos kilómetros puede cargar la batería cómodamente en casa una vez por semana, mientras que quien realiza trayectos largos necesitará un sistema de extracción de baterías práctico y rápido para recargar casi a diario. Pensar en la rutina del día a día en cuanto al tipo de desplazamientos puede ser básico para evitar sorpresas.
Un aspecto esencial antes de comprar es probar el vehículo. No hace falta recorrer largas distancias: basta con un pequeño trayecto para comprobar cómo se siente en la conducción, cuál es el peso real del vehículo (debido a la presencia de la batería puede que sorprenda al usuario) y cómo se adaptan las proporciones del scooter al cuerpo del conductor (también nos servirá para ver si la ‘carrocería’ protege bien del viento, si nuestros pies van cómodos…). Esa primera impresión suele ser decisiva para confirmar si el modelo elegido es el adecuado.
Potencia
Y luego está el tema de la potencia: si es un vehículo que no va a salir del entorno urbano de una gran ciudad, es evidente que bastará con un modelo que esté limitado a 45 km/h, que suelen corresponder a los más baratos. Sin embargo, no todas las ciudades son iguales y puede que en la que vivas tenga alguna ronda de circunvalación; en tal caso, hay que fijarse en modelos que sean capaces de alcanzar, al menos, los 90 km/h.
Y es evidente que si tenemos que abandonar la urbe porque o bien vivimos en el extra-radio o bien nos toca realizar algún tipo de desplazamiento a una población cercana, lo ideal es que el modelo elegido pueda alcanzar y, en un momento dado, mantener velocidades algo superiores a los 105 km/h: no por el hecho de que los trayectos se hagan en el menor tiempo posible, sino porque también nos permite adelantar con mayor agilidad e iremos menos ‘vendidos’ respecto al resto del tráfico y, sobre todo, frente a vehículos de gran tamaño, como autobuses y camiones… que si nuestro scooter supera los 100 km/h, será difícil que nos alcancen.
Equipamento
También hay que hablar de equipamiento incluido de serie… y que, lógicamente, será un aspecto vinculado al tema del precio, del que hablaremos justo a continuación. En todo caso, sea cual sea el modelo que elijas, hay una serie de elementos que deberían estar incluidos en tu scooter. Por ejemplo, un completo sistema de iluminación led, un cuadro de mandos digital con indicación de batería o velocidad, un sistema de frenos que tenga un disco en la rueda delantera, una toma USB que te permita cargar un dispositivo como el móvil deberían venir siempre dentro del precio, por barato que sea.
A partir de ahí, los modelos intermedios deben contar con más huecos para llevar objetos (por ejemplo, un hueco bajo el asiento que te permita dejar el casco cuando aparques la moto), frenos con algún sistema antibloqueo tipo ABS, conectividad Bluetooth o mediante SIM para que usuario y scooter puedan estar vinculados a través de una app en el móvil del propietario y una instrumentación más completa (que, por ejemplo, incluya ordenador de a bordo).
Y en cuanto a los scooter de nivel superior o gama alta, se les debe exigir que ofrezcan un selector de modos de conducción, iluminación adaptativa (es decir, que el haz de luz pueda cambiar su orientación según donde se gire el manillar), frenada regenerativa para la carga de la batería, algún tipo de carga rápida que aligere el tiempo que el vehículo debe permanecer parado…
¿Qué recomendación elegir según nuestro presupuesto?
El precio, aunque a menudo se percibe como una barrera, es en realidad una variable que se analiza al final del proceso. El mercado ofrece una amplia gama de modelos, desde opciones más básicas hasta scooters de altas prestaciones, con precios que oscilan entre menos de 2.000 y más de 6.000 euros.
Esta variedad permite que cada usuario encuentre un modelo que se ajuste tanto a sus necesidades como a su presupuesto. Además, hay que tener en cuenta que el coste de uso de un scooter eléctrico es mucho menor que el de uno de gasolina: la electricidad es más barata que el combustible y el mantenimiento es más sencillo, al contar con un menor número de piezas… y todo eso termina compensando que, de origen, el scooter sea eléctrico.
En todo caso, para quienes buscan una referencia rápida, es posible dar algunas recomendaciones sencillas según el presupuesto disponible. En la franja de hasta 2.000 euros, se encuentran scooters urbanos básicos, ideales para trayectos cortos y estudiantes que necesitan un medio de transporte económico y ecológico. Un ejemplo sería el Vassla epa-1, que ofrece lo esencial: autonomía suficiente para moverse por la ciudad (70 km), buena agilidad y una interesante velocidad de carga para pasar del 0 al 100% en unas cuatro horas. Todo ello por 1.935 euros.
En el rango de hasta 4.000 euros, aparecen scooters más versátiles, con mayor velocidad y pensados para quienes recorren distancias medias a diario. Un ejemplo interesante es el Super Soco F01, que combina potencia con practicidad y un diseño moderno, capaz de alcanzar velocidades superiores (llega a 80 km/h) y con espacio para dos ocupantes. Además, con un precio de 3.389 euros se queda claramente por debajo del valor prefijado.
Finalmente, en la categoría de hasta 6.000 euros, se encuentran scooters de altas prestaciones, capaces de competir con motocicletas de combustión en velocidad y autonomía. Aquí destaca la Silence S01+, que ofrece un nivel superior de calidad, conectividad y experiencia de conducción.
La nueva versión L3e puede alcanzar hasta 110 km/h (pasa de 0 a 50 en apenas tres segundos), con una autonomía de 133 km (además, dispone de algo original: una red de puntos donde puedes dejar una batería descargada y llevarte una cargada, si bien en la zona de Euskal Herria solo lo ofrece en ciudades como Bilbao o Donostia). Su precio, en estos momentos, es de 5.140 euros.