Yo canté, tú cantaste, Toni Cantó

Toni Cantó se pasea por Diestralandia para explicar su último cambio de siglas

26.03.2021 | 07:32
Toni Cantó en una de sus múltiples entrevistas tras su salto al PP de Ayuso

Les pido perdón por el tonto juego de palabras del titular. Aporto como excusa que está a la altura del personaje aludido, Toni Cantó, que tras su enésima voltereta política, está de gira por la Diestralandia mediática. Así, hoy reina en la primera de El Mundo, que le regala una de las páginas interiores para explicar por qué se deja querer por el partido que apostrofaba como corrupto. "No me he movido de mi sitio. Ha cambiado Ciudadanos", es el desparpajudo resumen que hace el fichaje de Ayuso.

El resto de la entrevista —toda una página, ya les digo— es la repetición de la misma idea en diferentes versiones. Y como no debía de ser suficiente, el editorialista del diario machaca el concepto: "El actor no se ha movido del espacio ideológico que viene defendiendo en los últimos años; muchos de sus ex compañeros de la formación naranja no pueden decir lo mismo". Como brillante contrapeso y desmentido, en la página anterior, Antonio Lucas se despacha a gusto contra el incansable viajero de listas electorales: "Entiendo que en política conviene tener a mano rehenes instrumentales: unos para que coman cárcel y otros para incordiar cuando toca. En el caso de Cantó la fidelidad al PP está garantizada después de un centenar de tuits borrados en un día. Legitimado el cotarro de los veletas, la palabra regeneración es una risa". Lo ha clavado, diría el humilde recolector de estas hortalizas dialécticas.

EsRadio, la radio de Libertad Ligital, o sea, de Federico Jiménez Losantos, fue también obligada parada y fonda de la turné de Cantó. Allí contó cómo se fraguó el apareamiento: "El miércoles recibí una llamada por parte del equipo de Isabel para sondearme y yo me mostré encantado. Fue todo muy intenso, muy rápido y bastante sorprendente para mí". Sobre todo, sorprendente, sí.

La adquisición del camaleón valenciano ha sido la última alegría al fondo a la derecha. El optimistómetro anda por las nubes, como se aprecia en este vaticinio de Ignacio Camacho en ABC: "Y el PP, presunta víctima propiciatoria de una conspiración mortífera, se ha venido arriba, pesca cuadros en la diáspora de Cs y se ve inesperadamente reforzado en su papel de alternativa. El liderazgo de Casado, que suscitaba cada vez más dudas en sus propias filas, ha recibido una transfusión de adrenalina política cuando los adversarios internos y externos se preparaban para darle la puntilla".

En idéntico estado de felicidad anticipatoria, Cristian Campos escribe El Español una pieza titulada "Sánchez no es invencible". Después de unos cuantos hurras por lo que ha pasado desde el fiasco de Murcia, la mano derecha de Pedro Jota remata así: "En realidad, lo que los madrileños votarán ese día no será sólo quién ocupará la presidencia de la Comunidad de Madrid durante los siguientes dos años, sino quién gobernará España, y con qué equilibrios, tras las próximas elecciones generales. El 4 de mayo, en fin, se sabrá si Pedro Sánchez es mortal o si las noticias sobre su inmortalidad habían sido, efectivamente, exageradas".

Catalunya y la caja B del PP


Y hoy, investidura en Catalunya. Uno habría esperado un torrente de tinta ácida, pero parece que la batalla de Madrid inspira más a los opinateros. Francisco Marhuenda es uno de los pocos que dedica sus sapos y culebras al asunto. "Cuándo se jodió Cataluña" es el pretendidamente original título de una pieza que no llega a Aragonés porque se queda en las Termópilas: "Cataluña se jodió con Pujol. Las bases de lo que sucede ahora se establecieron a partir de 1980 y seguimos instalados en una montaña rusa que nos conduce al desastre. La deriva independentista es la culminación del gran fraude pujolista y hay que reconocer, aunque con dolor, que le ha salido muy bien".

Terminamos con ese asunto que hace un par de días les decía que brillaba por su ausencia: las declaraciones de los requetemandamases del PP en el juicio por la caja B. En La Razón, Abel Hernández ha roto el silencio sobre la cuestión, y en el sentido esperable. Sostiene el veterano amanuense que ha quedado demostrado que los próceres Aznar y Rajoy están limpios de polvo y paja: "La declaración en la sala de Justicia de los antiguos dirigentes del PP, que tenían el deber de decir allí la verdad, produce una conmoción política, convierte los papeles de Bárcenas en papel mojado y al poderoso tesorero, en único responsable del desaguisado. Va a llevar razón Bertolt Brecht: nada ocurre como se creía y conviene no perder los calzoncillos". Les ahorro el comentario que se me está pasando por la cabeza.

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