El lavavajillas es uno de los electrodomésticos más utilizados en casa, pero también uno de los que peor se aprovecha. Aunque parece que basta con introducir platos y cubiertos y pulsar un botón, la forma en la que se coloca la vajilla influye directamente en la limpieza, el consumo de agua y energía y la durabilidad tanto de los utensilios como del propio aparato. Estos son los errores más habituales y las recomendaciones clave del influencer y experto en hogar @electro_angel_oficial para optimizar su uso.
Cómo colocar los platos
Uno de los puntos clave es la distribución en la bandeja inferior del lavavajillas, donde suelen colocarse los platos más grandes. Según explica, “en la bandeja inferior, los platos siempre miran hacia adentro”, en referencia a la orientación hacia el centro del electrodoméstico, donde impacta directamente el agua a presión.
También insiste en alternar tamaños para facilitar la circulación del agua. “Ponlos en este orden, uno grande, uno pequeño, uno grande, uno pequeño”, recomienda. El motivo es que “si los amontonas por tamaño, el agua rebota y no limpia el corazón del plato”. Esta mala colocación puede provocar que queden restos de comida en la parte central.
El riesgo del plástico
Otro de los errores habituales es situar recipientes de plástico en la parte inferior. “Cuidado con el plástico, siempre ponlo en la bandeja de arriba”. La razón está en la temperatura. “Si lo pones en la bandeja de abajo, el calor te lo va a devolver con una forma muy creativa”, señala, en referencia a las deformaciones que puede sufrir.
La bandeja superior del lavavajillas es, por tanto, el lugar más seguro para tuppers y utensilios ligeros, ya que la exposición al calor es menor que en la zona inferior.
La colocación correcta de los cubiertos
La disposición de los cubiertos también influye en la limpieza y la seguridad. @electro_angel_oficial lo define como “la guerra de los cubiertos” y pide prestar atención. “Los cuchillos siempre con el mango hacia arriba, por seguridad y por cuidar sus filos”, explica.
En el caso de cucharas y tenedores, la recomendación es diferente. “Los tenedores y cucharas con el mango hacia abajo, tenemos que el agua golpee por donde realmente comes”, detalla. De esta manera, la parte que entra en contacto con la boca recibe el chorro directo de agua y detergente.
“El error del impaciente, cuando termine no lo abres desesperado”, advierte. La vajilla sale a alta temperatura y es más frágil ante cambios bruscos. Por eso aconseja esperar: “Espérate por lo menos para que se enfríe, si golpea la vajilla caliente se rompe más fácil”.
Por qué no debes prelavar los platos
Otro hábito extendido es el prelavado manual antes de introducir la vajilla. Sin embargo, el creador es tajante: “Basta de prelavado, solo elimina los restos sólidos”. Enjuagar bajo el grifo no solo implica un mayor consumo de agua, sino que puede afectar al rendimiento del programa.
“Si los enjuagas, aparte de derrochar agua, el lavavajillas cree que están los platos limpios, deja que el detergente haga su trabajo”, sostiene.