Moonshine Wagon: “Todavía no hemos llegado al ‘bluegrass’ pasteloso, ¡somos heavies!”
Sobre todo en los directos, donde se vienen arriba, la explosiva locomotora alavesa de Moonshine Wagon hace gala de una sorprendente combinación de bluegrass, country y espíritu rocanrolero. El cuarteto empezó allá por 2013 en las calles de Vitoria-Gasteiz, practicando una música aplastante y difícil de concebir en el panorama vasco. Eran unos jóvenes enamorados de los sonidos folk estadounidenses que tocaban a la velocidad de la luz con exóticos instrumentos como el banjo, la mandolina o el bouzouki. En sus canciones, básicamente, exaltaban las noches de fiesta, tal como recuerda su vocalista y compositor principal Goiatz Dutto.
Desde entonces, la banda ha publicado cuatro álbumes de estudio y su presencia es habitual en salas y festivales del Estado y Europa. En los últimos tiempos, han bajado un poco el ritmo de algunos de sus temas, pero en otros los han “subido” aún más, puntualiza Goiatz. “Hay más variedad y complejidad compositiva”, añade. Las letras están ahora bastante más trabajadas, tienen un propósito. Moonshine Wagon llevan todo el año enfrascados en la gira de presentación del recopilatorio 12 Years Aged y ultiman, en paralelo, las nuevas canciones que formarán parte de su próximo trabajo.
Con esta gira han decidido festejar un aniversario de 12 años de trayectoria. ¿Por qué se han tomado esta licencia? ¿No era más lógico hacerlo a los 10 o 15 años?
-El año pasado sacamos nuestro propio whisky, junto con la destilería Basque Moonshiners de Vitoria, coincidiendo con el disco recopilatorio 12 Years Aged. Lo que pasa con los whiskys es que a los 12 años de haber estado en barrica adquieren una mayor complejidad y madurez, un refinamiento como consecuencia de haber absorbido las cualidades de los barriles con otros toques y sabores. Nosotros queríamos reflejar lo mismo con nuestra música y poder hacer así un símil, que es también un pequeño homenaje al maridaje musical y etílico.
Además del whisky, ¿qué otras bebidas hacen furor entre los miembros de la formación?
-En los conciertos solemos tomar cerveza, pero Lander también suele beber (la bebida energética) Monster y Coca-Cola en cantidades descomunales. Sinceramente, no sé cuál de todas les estimula más, porque cada una afecta a una cosa.
Moonshine Wagon
Pero tampoco me salen las cuentas del todo: el álbum de debut Folk You! es de 2015.
-Sí, pero la banda no surgió al sacar el primer disco. Empezamos a tocar en otoño de 2013 en las calles de Vitoria sin ninguna intención de crecer a los niveles a los que hemos llegado ahora. Yo entonces estaba estudiando la carrera de Traducción e Interpretación. El disco 12 Years Aged salió el año pasado, así que en realidad ahora serían 12 + 1 (ríe).
¿De dónde surgió esa especie de grito de guerra de la banda que es folk you!? Parece una buena manera de sortear la censura.
-Se me ocurrió a mí por la mezcla de folk con un toque canalla y que de alguna manera resume lo que hacemos. Suena a fuck you, pero sin insultar a nadie en este caso.
En los inicios, las letras de las canciones daban un poco igual y tocaban lo más rápido posible. ¿El paso del tiempo ha enriquecido la propuesta del grupo?
-No es lo mismo escribir letras con 20 años que 13 o 15 años después, cuando maduran las ideas, la manera de pensar, las vivencias de cada uno… Al principio, no teníamos mucho más que contar que las noches de juerga que caracterizan a unos chavales que todavía no se han enfrentado a la vida real, con problemas reales y situaciones de todo tipo. El último disco de canciones originales, Self-Destruction (2022, Baga Biga), lo compuse en pandemia y fue como una terapia para mí. Evidentemente, no tiene nada que ver con lo que escribí en los primeros discos, en los que estábamos de chufla de aquí para allá y nos inventábamos distintos personajes en las letras. No reniego de nada, todo eso es también parte de nuestra historia, aunque es normal que nos identifiquemos más con las canciones que hemos escrito recientemente. Supongo que, en un futuro, cuando saquemos los nuevos temas, nos pasará lo mismo.
La versión de la versión de Sorotan Bele
Sorotan Bele y Moonshine Wagon puede parecer dos grupos muy alejados musical y estéticamente. Sin embargo, hace cuatro años la banda alavesa grabó una versión de la conocida balada del grupo de Hondarribia Mariñelaren zain (a su vez, una revisión del tema tradicional escocés Willy o Winsbury) que fue incluida en el álbum Self-Destruction. El tema contó con la participación del exvocalista de Sorotan Bele Gorka Sarriegi y se ha convertido en uno de los himnos más inusuales de Moonshine Wagon. “A nuestro guitarrista Lander le gustaba mucho la canción y la hacíamos para calentar en los ensayos”, rememora Goiatz, quien reconoce que cuando les da por tocar lento “parecen otra banda”. En el concierto que ofrecieron en el Kafe Antzokia de Bilbao el pasado 20 de marzo, Sarriegi subió al escenario con ellos por primera vez para interpretar Mariñelaren zain en directo. Así se cerró el círculo folk entre ambas bandas.
¿A qué suenan las nuevas canciones?
-Lo nuevo estará todavía más elaborado a nivel compositivo, y diría que las letras también. Va a seguir un poco la misma línea de desarrollo y crecimiento de la banda con un toque aún más maduro y profesional, aunque no sé si esta es la palabra adecuada. Pero sí que creo que será más elaborado y, sobre todo, estará más conforme a lo que somos nosotros en la actualidad. No sé con qué lo podría comparar… A nuevas bandas de bluegrass que estamos escuchando ahora y que están saliendo bastante últimamente o a grupos con toques neofolk.
“En Álava y en el resto de Euskal Herria hemos gozado de un folk muy rico que tiene unos nexos comunes con el que se practica en otros lugares”
Moonshine Wagon
¿Ser alavés y que te guste el bluegrass es un oxímoron?
-No lo creo. Creo que en Álava y en el resto de Euskal Herria hemos gozado de un folk muy rico que tiene unos nexos comunes con el que se practica en otros lugares, siempre, por supuesto, con las características propias de cada sitio. El bluegrass, aunque nació en Estados Unidos, es realmente el resultado de las migraciones que ha habido en el mundo. El banjo, por ejemplo, es un instrumento africano; el violín viene de Italia; la guitarra, de España; y las voces provienen de la música negra. Al final está todo relacionado y mezclado, pero cada lugar mantiene sus propias características.
En Moonshine Wagon los géneros también se mezclan todo el rato y sale algo bastante curioso.
-Exactamente. Nos salimos de los estándares de casi todos los estilos para hacer una quimera.
“Al principio, no teníamos mucho más que contar que las noches de juerga que caracterizan a unos chavales que todavía no se han enfrentado a la vida real”
¿Lo más peculiar del universo del country y sus aledaños es que muchas veces los coros no suelen dulcificar la melodía como ocurre en el pop? Pasa mucho en las canciones de Monroe, que tienen un tono bastante amargo.
-Así es. Bill Monroe, que es uno de los inventores del bluegrass, podía sonar muy dulce con la mandolina, pero luego escribía unas letras cruditas sobre el día a día con las que te acaba dando un tortazo de realidad. Tanto en el bluegrass como en el hilbilly los músicos se solían juntar para tocar y contar sus vivencias. Ojo, también existe bluegrass pasteloso con letras románticas, pero nosotros todavía no hemos llegado a eso. ¡Somos heavys!
En su listado de los 10 discos de su vida que publicó la revista Mondo Sonoro el año pasado, casi todos son de los primeros 2000: Mago de Oz, The Offspring, Slipknot…
-Los 2000 me tocaron en la adolescencia, que es cuando más te marca la música y buscas tu propia identidad. Mago de Oz, por ejemplo, es un grupo que ahora no tiene nada que ver conmigo, pero cuando vi que había un violín en una formación de heavy metal me explotó la cabeza. Ahí había mandanga. Fueron como una introducción a muchas cosas que descubrí después.