¿Conocemos realmente los bosques y montes a los que vamos de paseo cada fin de semana? ¿Qué aporta la madera? ¿Cómo funciona la gestión forestal sostenible? ¿Es una buena o mala idea talar árboles? En Euskal Herria vivimos rodeados de naturaleza y grandes superficies forestales, pero, en muchos casos, tenemos una conexión superficial con nuestro entorno rural. Sabemos, en realidad, muy poquito sobre cómo funcionan los bosques. La organización sin ánimo de lucro Basoa Fundazioa detectó esta carencia, cada vez más acusada, en los años 90 y se constituyó oficialmente en 2003 con la finalidad de promover y mantener la riqueza forestal y proteger los espacios arbolados de la Comunidad Autónoma Vasca. Aitor Onaindia (Durango, 49 años) es ingeniero forestal y director técnico de la entidad desde 2019. 

¿Basoa Fundazioa surgió por el abandono de los montes vascos por parte de las nuevas generaciones?

-Sí, es una de las grandes preocupaciones que motivaron su nacimiento. Su origen está relacionado con el desconocimiento que la propia sociedad empieza a tener hacia los bosques y su gestión. En muchos casos, la gestión forestal la llevaban a cabo muchas familias y a finales del siglo XX se empieza a constatar que las nuevas generaciones empiezan a darle la espalda a los bosques y no quieren saber nada de su gestión. 

Los vascos tenemos fama de montañeros, ¿pero nos hemos desconectado de la naturaleza al irnos a vivir a zonas urbanas y ciudades en las últimas décadas?

-No puedo hablar por todo el mundo, pero es obvio que ha habido un cambio importante en una parte importante de la sociedad. Incluso muchos de los que ahora viven en baserris rodeados de bosques, tienen una mentalidad, digamos, urbanita, y desconocen completamente muchas cuestiones que tienen que ver con el mundo rural y la importancia que tiene. Ser montañero no es solo pasear y andar por el monte. Los bosques van más allá de ser simples lugares de paseo. 

“Muchos de los que ahora viven en baserris tienen una mentalidad urbanita”

¿Vamos a peor en este tema?

-El desconocimiento cada vez es más grande. Esto se ve también en que cada vez se empiezan a tener ideas paralelas sobre el funcionamiento de los bosques sin una base real, que luego tiene consecuencias en todos los ámbitos; políticos, administrativos, de competencia social. 

¿Necesitamos un cambio cultural y de mentalidad e invertir más en educación forestal?

-De hecho, Basoa Fundazioa se dedica por una parte a dar a conocer a toda la sociedad, desde el público general, alumnos de escuelas, universidades y de formación profesional, como a miembros del sector, técnicos y amantes de la naturaleza, el papel ecológico, cultural y económico que desempeñan los bosques. Por otro lado, le damos mucha importancia a la incorporación de la innovación en su gestión, para conservar los bosques de la mejor manera posible y también desarrollar posibles nuevos mercados. Querría hacer hincapié en que la sociedad vasca siente atracción por los bosques y muestra sus deseos de conocer más sobre ellos. En las actividades y charlas dirigidas a un público más amplio, me sorprende ver cuánta gente termina viniendo. 

¿Y si la madera fuese el futuro?


El responsable técnico de Basoa Fundazioa lo tiene claro: la madera gana “por goleada” a los materiales fósiles por su menor gasto energético, por ser más inocua con el clima y, en tercer lugar, porque la tenemos a mano en nuestros bosques. “En Euskadi no hay petróleo, pero tenemos madera”, afirma Aitor Onaindia. Con la madera no solo se generaría una mucho menor huella de carbono; según Aitor, se trata de un material versátil que da mucho juego y puede emplearse de una manera sostenible para un sinfín de usos, desde “las carcasas de los ordenadores, algunas piezas de los coches y muebles en la casa”. No todo el metal que se obtiene de las minas se podrá sustituir por la madera, es evidente, pero “sí una parte importante”. En Basoa Fundazioa defienden el enorme potencial de la madera, que no tiene nada de “arcaico” y puede llevarnos al futuro.

Existe un consenso sobre que los bosques son importantes, aunque quizás no sepamos tanto sobre sus beneficios más allá de que son los pulmones del planeta… 

-Los bosques pueden darnos muchísimas cosas. Si tuviéramos unos bosques en unas condiciones más adecuadas, los efectos de las danas serían menos devastadores. Se puede aprender mucho sobre ellos y los muchos beneficios que nos dan. Podríamos aprovechar el potencial de la madera, por ejemplo. Ten en cuenta que cuando hablamos de la edad de piedra pensamos que nos referimos a algo muy antiguo, cuando, en realidad, en la Prehistoria empezamos antes con el tallado de madera. Es una materia prima que ha estado prácticamente desde siempre con nosotros, pero que también nos puede servir para el futuro porque es renovable y reciclable y sirve como alternativa al proceso de extracción en una cantera.

"Tenemos un gravísimo problema de sanidad forestal”

¿Cómo funciona la gestión forestal sostenible?

-La idea final es que podamos abastecernos de los recursos y beneficios de los bosques, pero sin dañar o mermar estos mismos recursos a las generaciones futuras. Es un concepto que tiene ya 300 años y que se utilizó por primera vez en Alemania cuando empezó a desarrollarse la ciencia forestal. Se trata de gestionar los bosques de tal manera que se puedan regenerar los árboles y la madera continuamente.

Se ha instalado la idea de que cortar un árbol es, en sí mismo, malo.

-La base es que de alguna manera podamos controlar los bosques. No es lo mismo un bosque con pocos o muchos árboles; lo que tenemos que intentar es llegar a un punto que beneficie a los propios bosques, pero también a nosotros como sociedad al intentar aprovechar sus recursos de una manera sostenible. Al principio, nos puede interesar plantar muchos árboles en una zona, pero a medida que estos van creciendo y ocupando una superficie cada vez mayor tendremos que cortar y quitar árboles para poder repartir el agua y dar espacio y luz a los demás. La clave está en poder controlar esto. 

¿Qué es un bosque sano?

-Tenemos un gravísimo problema de sanidad forestal. Al final, todo encaja básicamente con lo mismo. Por una parte, el cambio climático está modificando el marco y, como estamos viendo, trae más episodios de sequía, vendavales, incendios… Y después tenemos el fenómeno de la globalización, que también afecta a nuestros ecosistemas naturales y su sostenibilidad futura, ya que ahora se transportan enfermedades más fácilmente y aparecen con una mayor frecuencia problemas sanitarios y plagas. Así que un bosque sano sería aquel en el que todo esto está todo bajo control y no hay tantas plagas ni incendios ni vendavales tan grandes. Para que ese ecosistema no sufra es importante que esté mejor dotado y más adaptado a posibles contratiempos.