En el espacio que antaño ocupara una mítica tienda de ultramarinos con el mismo nombre, el restaurante Víctor Montes se ha hecho un hueco de honor como uno de los referentes de la cocina vasca en Bilbao. Aquella tienda inusual para la época, que contaba con comestibles selectos: chocolates, especias, vinos… en definitiva, productos muy difíciles de encontrar entonces en la gastronomía bilbaina, se convirtió en toda una referencia del sector gourmet en el País Vasco, rasgo que ha heredado el restaurante.

En la cocina, una equilibrada fusión entre tradición y vanguardia da lugar a especialidades como los platos con cerdo Euskal Txerri. Elaboraciones que demuestran en el paladar la calidad de los productos singulares que llegan a sus mesas.

Comedor del restaurante. Víctor Montes

De hecho, la calidad es el santo y seña de una casa de renombre. A ella le conceden total importancia, al igual que al origen del género (carnes y pescados). De hecho, trabajan con producto local todo el año.

En este sentido, son recomendaciones de la casa, entre otras, las 5 experiencias del Pío Negro, cochinillo, Tbone, bacalao estilo Club Ranero y Tatín Victor Montes.

Además de carta, ofrece menús de grupo. Y su barra de pintxos es una de las más reconocidas de Euskadi, distinguida con numerosos premios. Exhibe amplia variedad de cocina en miniatura.

Fachada del restaurante. Víctor Montes

Destacable es también su bodega, que atesora una gran colección de whiskies y cogñacs y unas 300 referencias de vino, aproximadamente.

Para un maridaje perfecto brinda un comedor interior en planta principal y terraza. Su estilo Art Noveau le da personalidad, haciendo único a este restaurante histórico de Bilbao, desde 1849. Como dato curioso, el 3 de octubre de 1997, su comedor albergó la firma del proyecto Guggenheim de Bilbao con Frank Gehry, Thomas Krens y Juan Ignacio Vidarte sentados a la mesa, acontecimiento que inició el cambio de nuestra ciudad al Bilbao de hoy.