Durante la mayor parte de la historia del fútbol, la propiedad de los clubes parecía un coto vedado, un territorio casi exclusivo para empresarios o fondos de inversión. La franja que separaba el vestuario de los palcos era muy visible. Mientras unos jugaban, otros decidían. Bien diferenciados. Pero en los años más recientes el fútbol está experimentando un cambio: futbolistas que son o fueron estrellas sobre el césped, condición que les ha permitido amasar grandes fortunas, han decidido tener un impacto fuera del campo. Cada vez son más los que se incursionan en las facetas de inversores o propietarios, quizás movidos por esa necesidad de cultivar un proyecto de vida fuera del terreno de juego. Quien trataba de no desligarse del fútbol, en su mayoría adquirían la licencia de entrenador o acababan ejerciendo como directores deportivos. Pero ahora esas estrellas han pasado a convertirse en dueños. El último ejemplo de ello es Leo Messi. El astro argentino ha adquirido el Cornellá, de la Tercera RFEF, la quinta categoría del fútbol estatal.
Quizás incentivado por la experiencia de jugar en un club propiedad de una gran estrella, David Beckham, propietario principal del Inter Miami, Messi ya es dueño de tres clubes sin todavía colgar las botas: poseía acciones en el Deportivo LSM de Uruguay, junto a Luis Suárez, y del Leones de Rosario, y esta vez se ha decantado por el Cornellá. Es el enésimo caso de un fenómeno que responde a una generación de futbolistas que ha ganado más dinero que ninguna anterior. La oportunidad de seguir formando parte del juego es un atractivo para no desvincularse de la actividad que les ha impulsado hacia la fama mundial. Ahora aspiran como propietarios totales o parciales a trazar proyectos y manejar presupuestos. Aunque también surge la duda de si se trata de una diversión o de una verdadera pasión.
Messi, de momento, no ha desvelado sus planes con un Cornellá, por el que pasaron figuras como Jordi Alba, David Raya, Gerard Martín, Keita Baldé, Javi Puado, Aitor Ruibal o Ilie Sánchez, entre otros. Se da la circunstancia de que el Cornellá compite contra el Hospitalet, que tiene entre sus propietarios a los excompañeros Jordi Alba y Thiago Alcántara.
Beckham, un pionero
Uno de los casos más paradigmáticos es precisamente el de Beckham. El inglés fue unos de los pioneros. En su desembarco en la MLS, cuando fichó por Los Angeles Galaxy, puso en su contrato una cláusula inédita: la posibilidad de adquirir una franquicia de la liga estadounidense. Finalmente, creó el Inter Miami como parte de un proceso de expansión de la MLS. Aquel club costó 25 millones de dólares y hoy, convertido en campeón de la liga, posee un valor de alrededor de 1.500 millones. El Inter es una franquicia en crecimiento, una marca global que ha captado patrocinadores, foco mediático y, por supuesto, talento, como el de Messi, gran artífice de la explosión del club. Con el argentino, el Inter Miami no ha parado de multiplicar su tasación. Beckham dejó ver que un exfutbolista podía ser un arquitecto de éxito liderando un proyecto.
Pero esta no fue la primera experiencia de Beckham, que en 2014 y de la mano de varios excompañeros del Manchester United decidió adquirir el Salford City, de la cuarta categoría inglesa. Los hermanos Neville, Ryan Giggs, Nicky Butt y Paul Scholes se unieron a la dirección. Este último incluso ejerció como entrenador y director deportivo. Anecdóticamente, en aquel Salford también invirtió Peter Lim, que ese mismo año compró el Valencia.
Ronaldo, al rescate
En España otro caso, aunque esta vez sin tanto éxito, fue el de Ronaldo Nazário. El brasileño apostó por la tradición de un club con historia, el Valladolid. Más adelante también se convirtió en inversor del Cruzeiro brasileño. En su caso, el papel que ejerció fue más bien de rescate de dos entidades amenazadas por las deudas. Su presencia causó un fuerte impacto en Pucela, adonde llegó en la temporada 2018-19 tras invertir 30 millones de euros. Cogió el equipo en Primera División y tras siete años en el frente antes de venderlo, lo dejó en Segunda. El fracaso deportivo fue evidente. Si bien, como publicó el Diario de Valladolid, la diferencia entre ventas y compras fue de 27 millones de euros favorable a Ronaldo, que ingresó casi 80 millones e invirtió en fichajes poco más de 52. Además, vendió el club por un valor de 36 millones.
Piqué, símbolo del éxito
Otro caso sonado en España es el de Gerard Piqué, que adquirió en 2018 el Andorra, un club alejado del profesionalismo. Lo hizo formando aún parte de la plantilla del Barcelona y su caso fue sometido a debate por ser considerado por algunos como incompatible. La progresión del Andorra fue meteórica. En 2019 ascendió a Tercera División. Tras cuatro ascensos, uno de ellos administrativo al ocupar la plaza vacante que dejaba el Reus, en 2022 ya estaba en Segunda División, adonde regresó en 2025 tras un descenso intermedio. La visión de Piqué es la del exfutbolista que concibe el fútbol como una industria. Se estima que su inversión ha sido de alrededor de 10 millones de euros en estos años. Según el portal Transfermarkt, la plantilla actual del club andorrano está valorada en 21 millones.
Iniesta, a por el club que le vio crecer
Un caso más discreto fue el de Andrés Iniesta. El manchego se convirtió en 2011 en accionista del Albacete, el club en el que dio sus primeros pasos, a fin de salvarlo de una posible quiebra. En este caso el componente emocional y de arraigo estuvo por encima del negocio. El club fue patrocinado por Bodegas Iniesta. En 2017, Iniesta se desvinculó tras sanear la entidad, que contaba con 18 millones de euros de deuda antes de su llegada.
Didier Drogba fue otro futbolista seducido por la expansión del fútbol en Estados Unidos. El marfileño, mientras era jugador del Phoenix Rising, se convirtió en copropietario en 2017. Mientras defendía los intereses sobre el césped, participaba en las decisiones de la franquicia. Era dueño y jugador, una figura nada usual. Paolo Maldini también apostó en 2015 por el fútbol estadounidense al invertir en el Miami FC, de la segunda categoría del país.
Fábregas, propietario y entrenador
Otro ejemplo curioso es el de Cesc Fábregas, uno de los inversores del Como 1907 al que entrena en la Serie A italiana. Este club también cuenta con Thierry Henry como propietario. Ambos coincidieron en el vestuario del Arsenal y ahora dirigen a una de las grandes revelaciones del fútbol europeo. Fábregas lo hace desde el césped y los despachos.
Otro que preparó su camino antes de la retirada fue Zlatan Ibrahimovic. El sueco estaba ante su segunda etapa en el Milan cuando adquirió en 2019 la mitad de las acciones del Hammarby, de la primera división sueca. El movimiento generó una fuerte controversia, ya que expresó su deseo de llevar al club al máximo nivel, lo que enfureció a los aficionados del Malmö, su club de origen.
Cristiano, Mbappé, Vinicius, Modric...
En la actualidad es frecuente ver a estrellas en activo acceder a las propiedades de los clubes. Cristiano Ronaldo posee acciones del Al-Nassr que defiende y recientemente ha entrado a formar parte de la propiedad del Almería al apropiarse del 25% del club. Kylian Mbappé posee desde 2024 el 80% del Stade Malherbe Caen, de la segunda división francesa, tras pagar unos 15 millones de euros. El francés fue objetivo de la ira de los aficionados debido al descenso la división de bronce en 2025. Mbappé fue acusado de desidia. La misma proporción adquirió Vinicius del Alverca, de la segunda categoría portuguesa, tras desembolsar en 2025 alrededor de 10 millones.
Luka Modric también persigue el ascenso como copropietario, pero con el Swansea galés, que milita en la división de plata inglesa. César Azpilicueta quedó cautivado con la historia del Hashtag United, creado en 2016 por un youtuber y que compite en las ligas no profesionales de Inglaterra, y en 2018 decidió transformarse en copropietario. A diferencia de otros propietarios tradicionales, ellos conocen el juego desde dentro. Han vivido los errores de gestión, carencias en la planificación, problemas estructurales, decisiones mal tomadas... Ahora pretenden aplicar esa experiencia en la búsqueda del éxito desde los despachos. Las estrellas sobre el césped son ahora dueños del fútbol.