EL Amorebieta no pierde desde agosto y el pasado domingo, tras vencer 0-1 al Arenas, se situó en zona de play-off por primera vez desde el inicio del curso. En ese buen hacer está resultando clave su labor defensiva, pues no han encajado en las últimas cuatro jornadas. El costado derecho de la zaga tiene nombre y apellidos: Iñaki Garmendia Larrea (1981, Otxandio). Y es que el lateral es el único, junto al portero Herrera, que ha disputado todos los minutos en las once citas celebradas.

“El dato supone que me han respetado las lesiones y que el entrenador confía en mí. Esa confianza es fundamental, te hace estar mejor”, reconoce el futbolista, que sí ha sufrido “pequeñas sobrecargas de las que me he recuperado a tiempo para los partidos”. Ya ha visto cuatro amarillas, por lo que es de suponer que más pronto que tarde le tocará perderse algún duelo por sanción.

El jugador forjado en la Cultural de Durango y con pasado en clubes como Extremadura, Jaén o Mirandés considera clave en la trayectoria ascendente de los zornotzarras que “defensivamente estamos muy bien y en ataque estamos apovechando”. En la faceta realizadora están destacando Ubis e Ibai, pero Garmendia tiene claro que hay mucha más pólvora. “Hay jugadores preocupados, pero son goleadores y les vendrá la racha. Delanteros como Orbegozo, Goiria o Arriaga nos darán muchos puntos, tenemos mucha calidad arriba”, valora el defensa de 34 años.

Desde el domingo ocupan la cuarta plaza, zona de play-off, lo que “da alegría, pero sabemos que el objetivo es no pasar apuros”. Aún así, no cierra las puertas. “Quién sabe, hay que ir partido a partido. Pero miras plantillas y todas son buenas. Las que ahora están abajo todavía pueden dar que hablar”, apunta el lateral diestro azul, que el sábado recibirá al Toledo, tercer clasificado. “Para ganar debemos hacer lo que estamos haciendo hasta ahora, tenemos que tener personalidad y no cambiarla contra cada equipo”, avanza.

Garmendia cumple su tercera campaña en Urritxe, donde se encuentra “muy a gusto, es un club familiar y, después de dar tantas vueltas, estar a 20 minutos de casa es una gozada”. Vino desde el Mirandés, donde vivió “un pequeño gran sueño” al llegar hasta semifinal de Copa en la 2011-12 y ascender a Segunda. Tras un curso en la categoría de plata, Gonzalo Arconada le cortó cuando el mes de agosto ya estaba avanzado, tras haber sido un fijo con Pouso. “Me dijeron que contaban conmigo, allí también estaba muy contento. Pero el entrenador trajo otro jugador que le gustaba más y me quedé fuera sin casi margen de maniobra. Empecé a entrenar con la Cultural y me llamó el Amorebieta, ni me lo pensé”, recuerda el lateral.

En aquellos entrenamientos en Tabira compartía vestuario con su único hermano, Ander, que ahora milita en el Aurrera de Ondarroa, colista de Tercera. “Esto es muy largo, no se tienen que venir abajo. Si trabajan bien, les acabarán saliendo las cosas”, les anima Garmen, que ahora que está de vuelta en casa se ha empeñado en acabar la carrera de ingeniería mecánica que dejó algo de lado en su periplo por otras comunidades. “Con el tema de Bolonia se complicó un poco, porque cuenta más la asistencia y los trabajos. Ya solo me quedan tres asignaturas y tengo ganas de acabar”, explica.

A sus 34 años, Garmendia no piensa todavía en la retirada. “Pierdes velocidad pero ganas muchas cosas. Mientras me aguanten las lesiones, seguiré”, promete. Seguro que le esperan con los brazos abiertos en el Vulcano, equipo de Otxandio que juega en la Preferente alavesa, donde formaría una gran pareja de laterales con Koikili. “Aún no me planteo dejar este nivel, pero sí me gustaría acabar en el equipo del pueblo”, confiesa.