MADRID. El Real Madrid cumplió con el trámite y repite presencia en semifinales de Liga de Campeones tras rematar la eliminatoria ante el Apoel chipriota (5-2), en una noche de rotaciones blancas en la que Kaká guió el camino, cerrando un papel decisivo en cuartos de final, y Cristiano Ronaldo ejecutó.

El Apoel, en el que ayer fue titular Urko Pardo, se plantaba en el Bernabéu para disfrutar del final de un sueño. Ni con todo perdido fue valiente. Encerrado en su terreno, como hizo en su propio estadio, entregó el balón al Real Madrid, aunque al menos se llevó el premio de haber marcado dos goles en el feudo blanco.